La Xunta insiste en vallar la estación de buses de Vigo y apremia al Concello a ocuparse de los sintecho

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

El Gobierno gallego lleva once meses proponiendo esta medida y sin ejecutarla

06 dic 2025 . Actualizado a las 20:34 h.

La Xunta continúa con su proyecto para vallar la antigua estación de autobuses de Vigo, que ocupa una manzana entre la avenida de Madrid y Gregorio Espino, pero a condición de que el Concello de Vigo se ocupe de las trece personas sin hogar que pernoctan bajo el porche.

El Gobierno gallego propuso el vallado en enero y, once meses después, sigue sin ejecutarla por desacuerdos con el Concello. Reiteró su petición después de que el jueves, día 6, hubiese un apuñalamiento mortal en una de las chabolas de cartón del asentamiento. Una sintecho treintañera acuchilló a su pareja, una persona sin hogar de 56 años y que usaba muletas. La caseta mide seis metros cuadrados y fue apuñalado con un cuchillo de cocina cuando estaba tumbado en la cama sin dejarle margen de maniobra para luchar, salvo para protegerse con el brazo. La mujer, con historial psiquiátrico, fue enviada a prisión provisional por homicidio. Llevaban un mes conviviendo. Los forenses le hicieron una analítica para detectar alcohol o tóxicos. La Xunta lamenta profundamente la pérdida de una vida y acompaña en el sentimiento a los allegados de la víctima.

Fuentes de la Xunta recalcaron que el Gobierno gallego está trabajando para garantizar la seguridad en la antigua estación de autobuses mediante el vallado de la instalación y «tendo sempre en conta a situación» de las personas sin hogar que pernoctan allí.

Insiste en que, en cualquier caso, compete al Concello atender a dichas personas y ofrecerles una alternativa habitacional, «así como noutras zonas da cidade no que tamén existen persoas que están residindo en moi malas condicións». Y subraya que el alcalde Abel Caballero «bloqueou todas as alternativas que desde a Xunta propuxéronse para revitalizar a antiga estación de autobuses» tan pronto como este lugar fue sustituido por la nueva estación de Vialia, obra suya. Según indica, hubo propuestas para un centro intergeneracional o uno de asociacionismo o un parque de bomberos, e incluso para convocar un concurso de ideas por el Colegio de Arquitectos.

«Todas as alternativas non só foron ignoradas polo goberno local, que preferiu ver como se degradaba esa zona antes que á Xunta realizar un investimento para darlle unha nova vida, poñendo sempre como escusa ao PXOM que, evidentemente, non é nin debe ser un instrumento que obstaculice, senón ao contrario», indican las mismas fuentes. «Por desgraza, a súa oposición a todos os proxectos e a súa posición estéril tamén teñen consecuencias», dice el Gobierno gallego.

Oscar Vázquez

Los okupas ignoran quién es el hombre que murió al caer al vacío en la nave de Pescanova

Los okupas que pernoctan en la cuarta planta de la nave abandonada de Pescanova, en la calle Jacinto Benavente, ignoran la identidad del hombre de 42 años que apareció muerto en los bajos el domingo a las dos y cuarto de la tarde. Todo apunta a que se precipitó desde una altura de seis metros y el juzgado de guardia y la policía descartan señales de criminalidad. Al parecer, se trata de una persona que tiene su domicilio fuera de la escena y la nave no era su lugar habitual.

Las colaboradoras de la asociación de ayuda al toxicómano Érguete, que despachan cafés a personas sin hogar o con adicciones, en una furgoneta aparcada en la misma calle de Jacinto Benavente, aseguran que el difunto no es usuario de su servicio. En el corro, tampoco lo conocían.

La Policía Nacional sí lo ha identificado y avisado a la familia pero en el entorno de la nave desconocen de quién puede tratarse porque no lo habían visto antes ni echan en falta a nadie de los suyos. Los agentes, tras examinar el cuerpo, no ven indicios de violencia. Todo parece normal. Nadie descarta un accidente, una indisposición o autolesiones pero la cuestión es averiguar por qué dicha persona se adentró en un edificio tan peligroso.

Tras el hallazgo del cadáver, la policía subió a la cuarta planta de la nave a hablar con los okupas que residen allí para preguntar qué le había pasado al hombre que estaba muerto en el bajo. Todo apuntaba a que se había caída al vacío pero los okupas se sorprendieron porque no tenían ni idea de lo ocurrido.

Los agentes les indicaron que no podían salir del inmueble porque estaba precintado y la Policía Científica debía tomar huellas en el escenario de la caída. Los bomberos aseguraron la zona antes de que entrasen los investigadores y, al no ver riesgo de derrumbe, no desalojaron a nadie.

Lo cierto es que el edificio tiene trampas mortales porque el hueco de los ascensores carece de puerta en casi todas las plantas. Cualquiera que se asome al hueco a oscuras y pise mal está sentenciado. Algunos okupas han montado sus chabolos en altillos por seguridad, por lo que caerse desde allí también es peligroso. A eso se añade que la superficie está cubierta de bolsas de basura y cristales rotos, e incluso merodean roedores. Además, los okupantes deben moverse por el edificio a oscuras o iluminados con linternas o el móvil, con riesgos.

«No sé cómo son capaces de estar allí, es un desastre», dice el portavoz de Os Ninguéns, Antón Bouzas. Ayer por la mañana se acercó con un compañero a depositar unas flores amarillas en memoria del difunto. Habían tenido el mismo gesto simbólico el viernes en la chabola de Roberto Carrera, acuchillado en la antigua estación de autobuses.