Para casa sin la quimioterapia por la saturación del Cunqueiro

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

Loli Covelo, este viernes en el hospital de día del Cunqueiro
Loli Covelo, este viernes en el hospital de día del Cunqueiro NPC

Aplazan las terapias de decenas de enfermos de cáncer: «Necesitámolas para vivir»

07 jul 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace ya veinte meses que a Dolores Covelo (56 años) le dijeron que, con suerte, le quedaban ocho de vida. Llevaba un año con dolores recurrentes y en el centro de salud de Ponteareas no tenía médico de familia. De vez en cuando iba a las urgencias del centro de salud, pero nunca le hicieron un estudio en profundidad. Hasta que acabó en urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Allí, a esta mujer le dijeron de sopetón que tenía dos metástasis de un cáncer que ni siquiera sabía que padecía. Cada día que pasa desafía las predicciones.

Ella cree que se debe a que ha decidido no rendirse y a que recibe un potente tratamiento un día por semana —dos semanas sí, una no—. Acostada en un sillón del hospital de día del Cunqueiro, mira en derredor y sentencia: «Nós non necesitamos unha aspirina, necesitamos a quimioterapia para vivir».

Sin embargo, no siempre la reciben. En los últimos días de esta semana, varias decenas de personas con cáncer se tuvieron que ir a casa sin su quimioterapia. El hospital de día estaba lleno y no quedaba ni un solo sillón para que los pacientes pudiesen tumbarse y les introdujesen un tubo en una vena para que el medicamento fuese entrando en su cuerpo. El viernes a primera hora de la mañana, en el hospital de día estaban empezando a pasar para sus terapias a personas que tenían cita para la mañana anterior. «¡Estamos en ayer a las 10.00!», advertía una enfermera desbordada a un paciente, en torno a las doce del mediodía.

La Voz pidió el mismo viernes una explicación a la dirección del área sanitaria sobre este problema, pero no obtuvo respuesta.

Cada paciente de cáncer recibe un tratamiento distinto. La mayoría de las quimioterapias e inmunoterapias se administran en el hospital. Para ello, citan al paciente, le hacen una analítica a primera hora de la mañana que se manda al laboratorio. Después, el oncólogo revisa al paciente con los resultados en la mano. Si valida el tratamiento, el servicio de farmacia lo prepara y el paciente pasa al hospital de día, donde se la ponen, en un entorno vigilado. El tratamiento suele durar horas.

Loli Covelo hizo todo este proceso este jueves. Ya está acostumbrada. El oncólogo prescribió el tratamiento, pero cuando llegó al hospital de día le avisaron de que no tenían sitio y le mandaron volver al día siguiente. «A enfermeira avisou de que tiña 50 persoas pendentes de pasar e que xa mandara a 50 de volta para a súa casa», asegura. El viernes sí la trataron.

Pero mientras ella recibía la quimio, mucha otra gente estaba en la situación que había estado ella 24 horas antes. Algunos pacientes se desesperaban. Otros decidían marcharse y volver más tarde. La sala de espera y los aledaños eran un hervidero de gente de mal humor. Y enferma.

Es posible que en muchos casos la eficacia del tratamiento contra el cáncer o el pronóstico de la enfermedad no varíe sustancialmente si la quimioterapia se difiere un día. Pero en torno al cáncer hay mucho más. El Cunqueiro es un hospital de referencia para un área de casi 600.000 personas que proceden de 26 municipios. A Loli la lleva su hermano al hospital por la mañana, él se marcha de vuelta a Ponteareas a trabajar y luego regresa otra vez a Vigo a por ella. Ella se nota muy cansada los días siguientes al tratamiento, pero reconoce que hay gente mayor mucho más deteriorada, difícil de movilizar, para la cual supone mucho esfuerzo ir varios días al hospital. Loli quiere aprovechar cada día. Su enfermedad no tiene cura y lo sabe. Espera convivir «co animal», todo lo posible, pero dice: «Eu non sei se a semana que vén vai ser a última». Literalmente.

Una instalación con 60 puestos en los que atienden a unas 150 personas cada jornada

Después de un año y medio en tratamiento, Loli Covelo dice que todo empeoró en torno al mes de abril. Ella estuvo en descanso de sus terapias de diciembre a abril. La terapia para su cáncer de las vías biliares con metástasis iba bien, pero su cuerpo necesitaba un descanso. Ahora recibe quimioterapia e inmunoterapia. En abril empezó a percibir que a mucha gente la mandaban de vuelta a casa. «Un día empecei a contar: 25 persoas, 30 persoas... Algunha xente con cita programada e outra vai á analítica e o oncólogo decide». A ella la han mandado para casa en tres ocasiones.

El hospital de día abre por la mañana y por la tarde, pero no lo hace en fines de semana o festivos. Según la memoria del área sanitaria de Vigo, en el año 2022 se hicieron 14.228 sesiones de hospital de día para tratamientos de quimioterapia, lo que quiere decir que se ponen 58 cada día. Pero fuentes de la plantilla elevan la actividad a unos 150 pacientes diarios, porque se suman todos los tratamientos oncológicos y hematológicos y también los de otras especialidades. Para este volumen de enfermos hay 60 puestos (54 sillones y seis camas).

El Sergas planea crear un nuevo hospital de día para otros procesos médicos después del verano, lo cual supondría cierto alivio para el hospital de día.

Actualmente, hay once enfermeras que trabajan en el hospital de día. Cada una suele controlar a siete pacientes. Las enfermeras bullen de un lado para otro, poniendo los goteros y vigilando que los pacientes estén bien. Controlan la temperatura de todo el que entra y dentro se utiliza la mascarilla.