El órgano de la concatedral fue pagado por los vigueses

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

M. MORALEJO

El instrumento fue construido en Barcelona y bendecido y estrenado en diciembre de 1909

16 jun 2024 . Actualizado a las 19:47 h.

El 6 de diciembre de 1909 fue bendecido e inaugurado el órgano de la ex-colegiata de Santa María de Vigo, que todavía preside el coro de la iglesia. Costó 13.000 pesetas, reunidas por suscripción popular, y fue construido en los talleres barceloneses de Lope Alberdi. Fue una iniciativa del párroco de la iglesia viguesa, Faustino Ande. El antiguo instrumento ya no servía para nada. Era el mismo que había acogido el templo derruido un siglo antes, aunque había experimentado un arreglo a mediados del siglo XIX. Estaba en tal mal estado que solo se aprovechó el estaño que tenía. Dicen que una vez fundido dio unas 300 pesetas. La madera del instrumento estaba ya tan gastada que no sirvió más que para leña, y fue regalada. El órgano no llegó directamente de Barcelona. Pasó antes por la Exposición regional desarrollada en Santiago de Compostela, donde obtuvo el Gran Premio y la Medalla de Oro. Y cuando llegó a Vigo, fue elogiada su calidad por cuantos lo oyeron.

Durante quince días, desde mediados de noviembre, se desarrollaron en el coro de la iglesia viguesa los trabajos de instalación. Todo quedó listo para su inauguración el 6 de diciembre.

El órgano fue bendecido por el párroco, Faustino Ande, en presencia de su constructor y un templo lleno de autoridades, donantes y curiosos. Las primeras notas salidas de aquellos tubos fueron las de la Marcha Real, interpretada por Manuel Martínez Posse, maestro de la capilla de la catedral de Tui.

Tras él, tomó el órgano el profesor de música santiagués, señor García Jiménez, que ya había dado varios conciertos con el mismo instrumento mientras este estuvo en la Exposición regional. Cuentan las crónicas periodísticas que ejecutó una larga composición musical en la que puso en juego varios de los registros del órgano. La interpretación musical confirmó las magníficas referencias que del instrumento se tenían ya en la ciudad.

Tres interpretes

Aún hubo un tercer interprete aquella tarde. Fue José Torres Creo, el organista del templo vigués, que eligió la sexta sonata de Nicolás Ledesma y Al nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, de Hilarion Eslava. Empleó ahí un registro de voz humana que llevó a los espectadores a creer que estaban escuchando a diversos cantantes líricos. García Jiménez cerró el concierto inaugural con parte de Cavalleria rusticana y una colección de cantos populares españoles y portugueses.

El órgano sinfónico tenía catorce registros, tres teclados, dos de ellos para las manos y otro para los pies, y 660 tubos. Los registros más aplaudido en su época fueron los correspondientes a la voz humana, la ocarina y la flauta armónica. Hace siete años, este instrumento fue restaurado y mejorado.

Durante 1909, coincidiendo con el primer centenario de la Reconquista de Vigo, el prior Faustino Ande impulsó una suscripción para afrontar la compra del instrumento. El Concello de Vigo aportó 2.639,5 pesetas y el conde de Casa Bárcena, mil pesetas. A partir de ahí, hubo muchos donantes, algunos permitían que su nombre fuese publicado en la prensa, mientras que otros lo hicieron bajo la forma anónima de «un devoto del Cristo de la Victoria» o «una señora».

Entre quienes quisieron hacer público su donativo se encontraban personas que hoy en día tienen calles con su nombre, como López de Neira (aportó 125 pesetas), Ángel Urzaiz (50 pesetas) y Eduardo Iglesias (20 pesetas). Pero también mucha gente anónima que aportó lo que pudo a la suscripción.