Greenpeace encarga su nuevo buque insignia al astillero vigués Freire

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

VIGO

GREENPEACE

Será un velero ecológico de 75 metros y prevén finalizarlo en el 2027. Con este pedido, la oenegé medioambientalista pretende demostrar que se pueden realizar viajes de larga distancia por mar con energías renovables

07 jun 2024 . Actualizado a las 01:28 h.

Navegar a vela es surcar los mares de la manera más limpia que existe. Lo sabe Greenpeace, que ha anunciado esta mañana la renovación de su flota al adjudicar a un astillero gallego un velero ecológico, paradigma de la sostenibilidad y con el que aspira a demostrar que sí es posible «realizar viajes de larga distancia utilizando fuentes de energía renovables». La organización medioambiental ha confiado a Freire Shipyard la construcción de su nuevo buque insignia, que supone un salto tras la saga del emblemático Rainbow Warrior. La factoría naval de Vigo suma un auténtico hito empresarial al recibir el encargo de la mayor oenegé ecologista del planeta. «Después de meses de arduo trabajo en equipo, ¡estamos muy orgullosos de haber sido galardonados con este increíble proyecto!», celebran desde las gradas de Beiramar.

Greenpeace y Freire rubricaron ayer el contrato para el inicio de la construcción del nuevo velero, que en parte se dedicará a la investigación oceanográfica. «Este barco será más que una herramienta de campaña: ha sido diseñado para ser pionero en tecnología sostenible», precisa la organización medioambiental. Las directrices son evidentes. Un pedido paradigmático, fruto de «años de trabajo» y conceptualizado para «estar a la vanguardia» en lo que respecta a navegación de bajo impacto. «Suponiendo que nuestra recaudación de fondos salga como se esperaba, prevemos que nuestro nuevo barco comience a hacer campaña por un mundo mejor en el 2027», añade Greenpeace. En el mismo comunicado, explican que ahora toca arrancar la búsqueda de donaciones para financiar el contrato que asume el naval de Galicia.

Imagen facilitada por Greenpeace. Una recreación «inicial» de la futura embarcación.
Imagen facilitada por Greenpeace. Una recreación «inicial» de la futura embarcación. GREENPEACE

La organización fundada en Canadá en 1971 ha avanzado algunas especificaciones de la que será su nueva embarcación de referencia. El velero medirá 75 metros y sus velas alcanzarán los 2.000 metros cuadrados de tamaño para «apoyar la regeneración de energía a bordo». Contará con paneles solares y paquetes de baterías y, además, está diseñado «para realizar la transición a energía 100 % tan pronto como sea técnica y logísticamente posible». El concepto es una embarcación tan alejada como sea posible de la quema de fósiles como método de combustión.

La elección de Freire Shipyard para construir el barco es el resultado de un «exhaustivo proceso de licitación» en el que el equipo de Vigo demostró su «capacidad y compromiso para cumplir con los más altos estándares técnicos, ambientales, de sostenibilidad y de derechos humanos», explica Greenpeace. Con este nuevo pedido, la organización pretende llegar más lejos, hasta lugares remotos del ámbito marítimo, «donde muy pocos pueden llegar».

Un difícil reto

El astillero vigués que dirigen entre Marcos y Guillermo Freire asume un reto que no es fácil, pero tiene mucho que ganar. Si todo sale según lo previsto y se entrega un barco a medida de las exigencias de Greenpeace, Freire Shipyard se posicionará como referente a nivel internacional en un ámbito de la construcción naval que todavía está en fase de exploración, como es el de navegar los mares generando el menor impacto posible. «La transición energética no es una opción, es una obligación, una decisión consensuada a nivel europeo», coincide la patronal del metal en Galicia al englobar los retos del sector naval en esta región. Asime lleva meses analizando las oportunidades que las energías renovables representarán para la industria vinculada a la construcción de barcos. Eso sí, las empresas precisan mano de obra y personal más especializado.

Además del famoso Rainbow Warrior, la flota de Greenpeace la comprende hoy en día el rompehielos Artic Sunrise, operativo desde 1996. El nuevo pedido encomendado a Freire servirá para «perseguir y enfrentar a los saqueadores y contaminadores en alta mar, en lugares a donde pocos pueden ir», explica la organización. «Mostraremos la belleza oculta de un mundo por el que vale la pena luchar y arrojaremos una luz inquebrantable sobre aquellos que anteponen la codicia y las ganancias a las personas y al planeta», concluyen desde Greenpeace.

Freire Shipyard

En las mismas gradas construyen un buque ciberseguro y un yate de 100 metros

Podría decirse que Freire Shipyard atraviesa el mejor momento de su historia —la empresa tiene más de un siglo de experiencia— en lo que respecta a su proyección internacional. Sin necesidad de unas instalaciones gigantescas, dispone de una cartera de clientes de relevancia, muchos de ellos referentes en sus ámbitos de trabajo. Un ejemplo ilustrativo es que en Freire ultiman el primer oceanográfico para Estados Unidos que se construye fuera de este país. Se trata del David Packard, un buque de investigación para el Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey (MBARI), centro impulsado por el fundador de la tecnológica HP (Hewlett-Packard). Además de este título, también posee el de ser el primer barco construido en España con el certificado de ciberseguridad DNV Essential +. No es una etiqueta cualquiera: solo existen tres embarcaciones en el mundo con esta acreditación, protegidos ante los ciberataques.

Al mismo tiempo, en las instalaciones de Beiramar construyen un nuevo yate de algo más de 100 metros de eslora, conocido como proyecto Incógnita, sobre el que no se han avanzado detalles debido a motivos de confidencialidad del contrato. El del lujo es otro sector en el que despunta el astillero vigués, que el año pasado entregó el mayor yate construido en España, conocido como Renaissance y que se ofrece en alquiler por unos 3 millones de euros por semana.

En el ámbito oceanográfico, liderado por el conjunto naval vigués, la empresa da forma al nuevo pedido para el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar. El año pasado también entregaron el Falkor (Too) para el Schmidt Ocean Institute, que ha descubierto cien especies en América del Sur.