Un ascenso histórico con chavales de 500 metros a la redonda

MÍRIAM V. F. VIGO / LA VOZ

VIGO

El Valladares militará en Tercera por segunda vez y tras 36 años

21 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

En la única temporada en la que el Valladares había militado en Tercera en su historia, la 1987/1988, su actual presidente, Juan Davila, era un recién nacido. El dato habla de lo especial y del hito que supone el ascenso firmado el domingo, contra pronóstico y de forma inesperada. No se lo habían propuesto. «Pero cuando vimos que era posible, dijimos: ‘Vamos a por ello'», cuenta su entrenador, José Carlos Italiani, Ita, que fecha esa meta en las diez últimas jornadas.

Pero si hay algo que hace todavía más especial este ascenso es que se ha conseguido con gente de casa y, en un porcentaje muy alto, de la propia parroquia. «De 23, igual 18 son de Valladares. Si coges un compás y trazas un radio de 500 metros, igual caben todos, y eso es muy importante», subraya. Es fundamental para el arraigo y la implicación. «Vimos apostando pola xente da casa, de aquí e de parroquias adxacentes, aparte de traballar moito as escolas. Todo ese esforzo vese recompensando con este ascenso», sostiene Davila, también exjugador y que lleva ligado toda una vida. «O 80 ou 90 % dos xogadores pasaron pola base e moitos levan desde benxamíns», destaca.

Este regreso a Tercera 36 años después no entraba en ningún plan y ha sido «un alegrón enorme», dice el técnico, que pone el foco en toda la gente que lleva años trabajando en el Valladares, tanto plantilla como directiva. «Yo soy el último en llegar, pero hay mucha gente que ha peleado mucho durante años por mantener este club», reivindica. Contento con aportar su granito de arena, apunta que pensaban que tenían un buen grupo, pero esa idea no quita para que lo conseguido sea «la hostia».

Una clave importante considera que ha sido la «identificación» del plantel con el club, sin olvidar la calidad del mismo. «Esto funciona como una familia. Lo poco que se ficha de fuera responde a perfiles muy concretos que se necesitan para reforzar donde hace falta», aclara. Y habla de un vestuario unido, fuerte, donde esos pocos que llegan se integran a la perfección. «Y una directiva que lo único que hace es ayudar y sumar siempre».

Coincide Davila en ese concepto de familia. «Isto é unha parroquia, somos un equipo humilde. Podemos andar a hostias entre nós como calquera familia, pero logo, imos todos a unha», detalla. Y cuenta con especial satisfacción que también las directivas anteriores están siempre para echar una mano; tiene claro que el premio también es para ellos.

Después de esta machada, y una vez que la hayan disfrutado durante unos días, tocará pensar en el futuro. En el club esperan que el equipo siga comandado por Ita, que también tiene buena disposición siempre que el trabajo se lo permita. Porque también recuerdan que aquí nadie es profesional y quien más y quien menos compagina el fútbol con otras actividades.

Davila asume que «agora comeza o choio da directiva de comezar a facer números, pero cos pés na terra, sen tolear». Todavía es tiempo de disfrutar de lo conseguido y «descansar o corpo e a mente». Ayer contaba con humor que todavía seguían las agujetas por la tensión acumulada. Mereció la pena.