Doble fila y vehículos en la acera frente a los astilleros de Vigo

l.c. llera VIGO/ LA VOZ

VIGO

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Las obras de humanización en la curva de San Gregorio originan problemas circulatorios y de aparcamiento

16 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Las obras de humanización de Beiramar han llegado a su tramo más complicado. La curva de San Gregorio está llena de zanjas, originando graves problemas circulatorios, especialmente en hora punta, con coches en las aceras y doble fila que apenas dejan disponibles dos carriles operativos durante la entrada y salida de cientos de trabajadores en los astilleros.

Además, se está produciendo confusión con la rúa de San Gregorio, que antes solo era de sentido ascendente desde Beiramar y ahora es descendente desde Tomás A. Alonso. Esta calle se ha hormigonado recientemente y se utiliza por las empresas de la zona para aparcar, aunque en algunos tramos está prohibido, pero no encuentran alternativas.

Uno de los empresarios que se dedica al suministro de buques señala que la situación se ha complicado para las auxiliares del naval. Los astilleros están a pleno rendimiento con la construcción simultánea de varios barcos y ello origina un gran movimiento de materiales y trabajadores. Desde el mirador de la curva de San Gregorio se puede ver cómo, por un lado, la excavadora perfora una zanja junto a la factoría de Freire Shipyard en San Gregorio y, por otro lado, en la denominada acera de tierra, la del interior, los obreros de Civis Global colocan losetas de color tierra. No son de piedra, sino de conglomerado compacto de unos seis centímetros de espesor. No son tan resistentes como el granito, pero visualmente tienen un impacto menor porque se identifican desde el aire con un terreno de albero.

Durante 500 metros, en Beiramar hay varios carriles inutilizables de un lado y de otro. Entre las vallas circulan a pie los empleados de auxiliares que tienen que acudir a los astilleros. Un trabajador de la empresa Magariños, situada frente al de Armada, comenta con resignación: «Tengo que aparcar en el relleno de Bouzas, muy lejos». La constructora ha habitado unas pocas plazas frente al liceo, pero resultan insuficientes para los desplazados. Georgina, una vecina, dice que tiene que dar muchas vueltas.