Un padre prueba con ADN que el bebé de su exnovia es suyo y el Supremo ordena ponerle sus apellidos

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

La obra titulada O acordo xusto está ante la Cidade da Xustiza
La obra titulada O acordo xusto está ante la Cidade da Xustiza M.MORALEJO

El Tribunal Supremo no admite el recurso de la madre, vecina de Vigo, que se opuso a reconocer al padre tras el nacimiento, en vísperas del confinamiento por covid

06 dic 2023 . Actualizado a las 13:41 h.

Un padre de Vigo ha logrado permiso de los tribunales para ponerle su apellido al bebé de su exnovia. El Tribunal Supremo ha concedido los apellidos y la filiación a un vecino de Vigo que reclamó la paternidad del bebé que había tenido con su exnovia, justo antes de la ruptura sentimental en las vísperas del confinamiento de covid del 2020. El padre logró que el niño lleve sus apellidos como era su deseo aunque llevará en primer orden el de la madre como ella exigió en los tribunales. La pareja había tenido seis años de relación no matrimonial y rompieron tras el nacimiento pero la madre negó que fuese su padre, por lo que este inició una batalla judicial que llegó hasta el Supremo.

La sala de lo civil del Tribunal Supremo, en un auto del pasado 22 de noviembre, avaló una sentencia previa de la sexta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, dictada en el 2022.

El vecino de Vigo interpuso una demanda de reclamación de paternidad no matrimonial sobre su bebé nacido en el primer trimestre del 2020, en vísperas del confinamiento. Su exnovia se opuso a dichas pretensiones y alegó que esta había caducado porque él tardó más de un año en interponerla demanda y se pasó el plazo. Finalmente, el juzgado acordó realizar la prueba biológica al exnovio, que dio positiva. 

El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Vigo, en un juicio por filiación del 2021, declaró al menor como hijo del exnovio y consideró que había posesión de estado porque se acreditó la relación de la pareja desde el 2016 hasta octubre del 2020, meses después de nacer el menor. Además, el hombre se comprometió e integró en la familia y, por tanto como padre. El juzgado ordenó corregir los apellidos pero la madre se opuso, nuevamente alegó caducidad, y en cuanto al orden de apellidos, solicitó que el primero del niño lo fuera el que ya ostentaba desde su nacimiento, que era el de ella misma.

La Audiencia dio en parte la razón a la madre respecto al orden de apellidos pero concluyó que estaba acreditado que el exnovio era el padre biológico. Prueba de ello es que existía un amplio reportaje doméstico tanto en el hospital con motivo del nacimiento del bebé como en el exterior. A ello se sumó un informe psicológico que revela que ambos progenitores estuvieron sometidos a terapia hasta finales de marzo del 2020, ya en pleno confinamiento, cuando ya había nacido el menor. A ello se sumó la prueba biológica positiva.

El asunto llegó al Supremo, pero solo para valorar si las acciones judiciales emprendidas en su día por el padre estaban caducadas, como sostenía la madre. Y, ante la abrumadora prueba, el Supremo concluye que el interés casacional «lo es meramente instrumental o artificioso» e inadmite el recurso extraordinario por infracción procesal interpuesto por la madre.