Nuria Lago, una vida poniendo voz y ojos al balonmano

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

Fue anotadora-cronometradora y responsable de prensa de clubes y ahora ejerce de supervisora de la EHF

27 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Hija y nieta por parte paterna de árbitros de esta disciplina, Nuria Lago (Vigo, 1991) recuerda los fines de semana de su infancia metida en pabellones de balonmano. «Estaba predestinada a que fuera el deporte de mi vida, estaba para mí», dice convencida la que hoy ejerce de supervisora de márketing de la Federación Europea de Balonmano (EHF). Tenía trece años cuando comenzó a ser de anotadora cronometradora mientras estudiaba ESO y Bachillerato y, a la hora de elegir estudios universitarios, se decantó por Periodismo, también con el balonmano en mente.

En su cabeza estaba «seguir abriendo camino de otra manera» en relación con su deporte. Así, mediada la carrera, creó su propia web, Octavo Jugador. «Me permitió ir conociendo a más gente dentro de este ámbito, dar mi visión desde el ámbito de la comunicación y el márketing, empezar a hacer reportajes y entrevistas», entre otros, a Viran Morros, Juanjo Fernández, José Javier Hombrados o el periodista especializado de TVE Paco Caro.

Mientras estudiaba y desarrollaba este proyecto personal, se dio cuenta de que el balonmano le gustaba «todavía más de lo que creía». Y le llegó la primera experiencia profesional vinculada: recibió la llamada de Cerillo y Jabato para llevar la comunicación del nuevo proyecto que emprendían en el Octavio, donde asumió ese rol durante dos temporadas.

Más tarde, tuvo un breve paso por el Porriño de División de Honor Femenina y otro mucho más relevante, de cuatro años, en el Guardés. «Es una experiencia que me gusta destacar. Fue un aprendizaje brutal», valora. Aquel equipo venía de ganar la liga en el 2017 y guarda recuerdos maravillosos de la labor que pudo hacer allí. «Disfruté mucho de la libertad y confianza plena que tenían en mi trabajo. Me daban herramientas para hacer cosas diferentes, se hicieron campañas de socios muy buenas», rememora. Tampoco se olvida de que tenían servicios audiovisuales y de fotografía que le permitían «aprender de manera autodidacta y también ver qué hacían otros clubes».

El trato era maravilloso y también destaca la «espectacular» afición de A Sangriña, con la peña O Inferno a la cabeza. Por su parte, cree que su papel sirvió para que «otros clubes se dieran cuenta de la importancia de la comunicación». Y el propio conjunto de A Guarda, que ha seguido apostando por esta parcela desde que ella tuvo que dejarla por la distancia y la incompatibilidad profesional. De no ser por ello, no esconde que «hubiera seguido todo el tempo que fuera posible».

Deja claro que un club como el Guardés requiere «muchas horas de dedicación» si se quieren hacer cosas diferentes. «No solo es el primer equipo: está la cantera, jugadoras que van a la selección... La información que se va generando es continua», detalla. Se necesita una gran disponibilidad y, cuando dejó de tenerla y de poder hacer las cosas como a ella le gusta, subraya, decidió dar ese paso a un lado.

Cuenta Lago que desde que tiene uso de razón, siempre ha escuchado que «el balonmano no sabe vender su producto y los clubes no se profesionalizan en el ámbito de la comunicación». Una realidad que considera que está cambiando. «Cuando los clubes apuestan, hay que valorarlo», apunta.

Pero ella tampoco se ha cerrado a otras disciplinas y en su trayectoria también figuran varios años como responsable de comunicación del Náutico Rodeira de Cangas. «Era una oportunidad de descubrir otros deportes. Nunca había estado en contacto con la vela, el piragüismo, el kayak polo o el windsurf, y también me permitió aprender sobre ellos», ahonda.

Desvinculada del Guardés, en los últimos tiempos no había hecho nada relacionado con el balonmano a nivel profesional. Pero el vínculo siempre ha estado. «Me gusta ir a eventos como la final four femenina o el Mundial del 2021. Y he colaborado en algún proyecto con la Asociación de Mujeres de Balonmano».

Lago acudió varias veces como representante del Guardés a un foro para equipos que compiten en Europa, y ese es el germen del rol que ha comenzado a ejercer en la EHF. «Allí se habló en varias ocasiones de un programa en la Universidad del Deporte de Colonia, como un curso enfocado a la gestión de balonmano», precisa. Duraba nueve meses, con tres semanas presenciales, y cuando el resto de sus compromisos se lo permitieron, decidió hacerlo.

Incluía formación en aspectos que abarcan desde la parte legal a la financiera, los patrocinios o el márketing, todos los palos mediante diferentes módulos, con grandes ponentes y compañeros, asimismo, de mucho nivel. «Paralelamente, seguía en redes a Anne-Laure Michel, que me explicó en qué consistía la posición de márketing supervisor», relata.

Le pareció interesante, envió su CV y una carta motivacional y, tras cumplir el requisito de participar en el workshop correspondiente, ejerce de supervisora de márketing en los partidos para los que es designada, como si se tratara de un árbitro. «Eres la persona que envía la Federación para que seas sus ojos», explica. Tiene que supervisar la imagen de los patrocinadores, márketing, visibilidad o timing, entre otros aspectos. Un rol que le está permitiendo seguir descubriendo este deporte desde dentro y con el que está encantada.