Las ONG de ayuda alimentaria de Vigo dejan de entregar leche por la subida de precios

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

El presidente del Banco de Alimentos avisa de que se están acabando los recursos

02 oct 2023 . Actualizado a las 00:25 h.

La leche es un producto de primera necesidad que cada vez cuesta más donar a las familias desfavorecidas que necesitan ayuda alimentaria en Vigo. El presidente del Banco de Alimentos, Iván Martínez, explica el motivo. «Nosotros llevamos muchos años colaborando con el Gobierno en el reparto de excedentes europeos y este año no hemos recibido ni leche ni aceite. Es una partida muy importante que los bancos lo han acusado y eso se traslada a las entidades beneficiarias que reciben los alimentos», afirma. Afortunadamente, el Banco de Alimentos ha podido compensar esta carestía comprándola o haciendo hincapié en esta necesidad a las empresas colaboradoras. Las entidades que atienden no han notado esa falta de leche de los fondos europeos, «pero esto nos está resultando difícil y es posible que de aquí a fin de año haya que hacer un reajuste porque son muchos miles de litros de leche los que repartimos y se nos están acabando los recursos», afirma el presidente del Banco de Alimentos.

Quienes han dejado de suministrar leche o han reducido su cantidad son las organizaciones que no dependen directamente del Banco de Alimentos. El producto se ha encarecido más de un 30 % en el mercado y no pueden asumir su coste en las cantidades que necesitan.

La presidenta de la Asociación Freixeiro de Ayuda al Necesitado (AFAN), Tensi González, muestra su malestar porque «en febrero quitaron la subvención de la leche y estamos con el agua al cuello». Reconoce que no puede repartir leche a sus beneficiarios, salvo a aquellas familias en las que hay niños y por su propio empeño personal. «Para mí los niños son lo principal. Una persona mayor se busca la vida, que pero que abras la nevera y no haya leche para el desayuno, la merienda o la cena del niño, clama al cielo», afirma. Tensi afirma que están bastante endeudados y le desanima la falta de ayudas «cuando estamos sacando la miseria de la calle». «Tengo 83 años y seguiré, pero si cierro es por culpa de esta gente que no te ayuda ni se preocupa por tu labor. Si cierro en estos momentos, lo pasarían muy mal más de 3.000 personas en Vigo. A ver si mi salud aguanta hasta Navidades por esas personas, para que no les falte un plato en la mesa» afirma Tensi.

El responsable de Vida Digna, Ricardo Misa, afirma que ya se preveía que la vuelta del verano iba a ser complicada en todos los aspectos, al sumarse el comienzo del curso escolar y la carestía de ciertos productos de primera necesidad. «No estamos repartiendo leche porque se ha encarecido mucho. Un palé cuesta 800 euros», afirma.

Inasumible

Vida Digna se ha puesto en contacto con empresas lácteas para negociar unas mejores condiciones que les permitan hacer llegar a los usuarios, «pero se nos hace inasumible», afirma. Por ese motivo, están abiertos a todo tipo de donaciones. La ONG no se puede permitir comprar los miles de litros de leche que necesita porque sus gastos se han incrementado. «Se nos hace complicado. Hemos podido reabrir el comedor social a pesar de que la subvención es insuficiente por el incremento del coste de la vida. Además necesitamos combustibles para llevar los productos a muchos hogares», afirma.

El aumento de los costes ha hecho disparar el precio de la leche hasta cifras nunca vistas. El motivo de este incremento ha sido el encarecimiento de los piensos y de la energía, que se comen buena parte del margen de beneficios del sector. Los precios de la leche en origen en los últimos años osciló entre 0,322 y los 0,34 euros el litro. El precio se ha disparado hasta superar los 0,60 euros el litro. Esta subida repercute en el precio final que pagan los consumidores en las tiendas de alimentación y que las ONG no pueden asumir porque ya no reciben este producto de los excedentes alimentarios de la UE.

Los vigueses se quejan: «Vas al súper con 30 euros y traes 4 cosas»

El incremento de los precios en el sector de la alimentación está modificando los hábitos de consumo de muchos vigueses. «Ya no llenas tanto el congelador de carne como antes. Miras todo con más detalle y te fijas más en los precios», afirma Ivonne a las puertas de un hipermercado de Coia. Considera que los precios están disparados. «En cuestión de año y medio todo se disparó casi al doble y hay productos como el aceite de oliva que se han incrementado en un 70 %. Esto supone un gasto extra de unos 200 euros al mes», afirma.

Serafín Gómez y Alicia Núñez reconocen las dificultades para llegar a fin de mes. «Se hace más difícil comprar, tienes que ir a los supermercados y rebuscar entre las ofertas», afirma Alicia. Su forma de capear esta crisis de precios es «comprar día a día y lo mínimo». «Te vas a la compra con 30 euros y solo traes cuatro cosas», afirma Serafín.

Luis y Teté creen que el incremento de precios es desproporcionado. «Quienes se están llevando el dinero son los comerciales y los mayoristas y, por defecto, el estado, que cobra el IVA de todos los productos. La renta per cápita ha bajado entre un 15 y un 20 %», afirma Luis. «Donde más se ha notado es en el aceite y las galletas, que antes costaban un euro y ahora ya valen tres y pico», apunta Teté.

Otra ciudadana a la salida de un supermercado de la calle Pizarro afirma que no solía comprar aceite de oliva de marca blanca, «pero ahora lo hago porque el precio es exagerado, es oro líquido. En mi trabajo ya lo controlan», dice. El incremento de precios obliga a muchos consumidores a ser austeros. Javier y María, una pareja de jóvenes reconocen que su fórmula es limitarse a la hora de comprar.