Desirée Vila, reconocida con la Medalla de Oro del Mérito Deportivo del CSD

LA VOZ VIGO

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Mikael Helsing

La gondomareña practica atletismo adaptado tras sufrir en el 2016 la amputación de una pierna por una negligencia médica cuando era gimnasta acrobática

30 nov 2022 . Actualizado a las 16:42 h.

La atleta gondomareña Desirée Vila ha sido galardonada con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo que concede el Consejo Superior de Deportes por sus «logros en el atletismo paralímpico y su proyección en el deporte inclusivo». El presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Franco, será el encargado de entregar el viernes 2 de diciembre el reconocimiento a una deportista que, a sus 24 años, es una de las atletas paralímpicas españolas con mayor proyección.

Desirée Vila sufrió el 26 de febrero de 2015, a los 16 años, un accidente cuando estaba entrenando acrobacias con el club al que pertenecía, el Flic Flac vigués. Se rompió la tibia y el peroné y, debido a una negligencia médica, tuvo que sufrir la amputación de la pierna derecha. Tras la recuperación, probó varios deportes hasta que, tras un año y medio sin correr, probó a hacerlo con una prótesis.

En agosto de 2018 participó con la selección española en el Europeo de atletismo paralímpico de Berlín y en 2021 cumplió un sueño al competir en los Juegos Paralímpicos de Tokio, en los que logró un diploma en la categoría T63 de discapacitados físicos con un sexto puesto en salto de longitud y aparte cosechó el récord de España en los 100 metros lisos con 16.84.

La entrega de este reconocimiento se produce en el marco de la estrategia 'Iguales en el Deporte' impulsada por el CSD y de la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el próximo sábado, 3 de diciembre. 

La aventura de Desirée Vila en Estados Unidos tras posponerse su operación de corazón

M. V. F.

Oswego es, desde principios de año y hasta el próximo mayo, el hogar de la atleta paralímpica Desirée Vila (Gondomar, 1998). Cuenta que le gustan los nuevos estímulos y que, después de participar en los Juegos de Tokio, necesitaba un cambio de aires. No solo por el «vacío» que queda tras una experiencia como esa que requiere tanta preparación previa, sino también por otro asunto relacionado con su salud: «Tengo pendiente una operación de corazón», revela.

Esa intervención llegó a tener fecha pasada la cita paralímpica. Se había sometido a las pruebas del preoperatorio y estaba todo cerrado. «En el último momento, los médicos decidieron que era mejor esperar», recuerda. Porque se trata de un problema de nacimiento que requiere un seguimiento continuo porque puede «llegar a ser peligroso», si bien en este momento no lo es. «No tengo síntomas, no noto nada en mi día a día. Pero el deporte influye y en este año de entrenamiento tan intenso, ha ido a peor», desgrana.

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