La acusación pide 750 euros de multa y 5.700 por daños en el juicio a dos okupas en Teis: «Achatarraron la casa»

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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Los dueños de la vivienda declararon en un juicio que los intrusos arrancaron todos los objetos de metal para venderlos y la usaron como «perrera» llena de excrementos

29 nov 2022 . Actualizado a las 13:53 h.

La Fiscalía de Vigo y las acusaciones particulares han solicitado hoy en un juicio por usurpación que la jueza multe con 750 euros a una pareja de okupas que, supuestamente, invadieron una casa heredada que estaba a la venta en Teis. Además, el Ministerio Público pidió que los implicados abonen a los dueños una indemnización, en torno a 5.732 euros que determinará la jueza, por los destrozos que, supuestamente, ocasionaron durante su estancia ilegal. 


El juicio por un delito leve de usurpación se celebró en ausencia porque los denunciados no comparecieron en la vista pese a ser citados por el juzgado.

Pita

Uno de los hermanos que heredó la casa de su madre relató a la jueza sustituta del Juzgado de Instrucción número 3 de Vigo que los ocupantes ilegales dijeron, cuando fue a identificarse como el dueño, que solo se marcharían con una orden judicial y que dejaron la casa «achatarrada»«acamparon» en dos habitaciones y usaron la vivienda como una «perrera» llena de excrementos y orines de sus tres mascotas. Uno de los dos hermanos propietarios aseguró que, al entrar, un policía se sintió mal por el olor y salió a vomitar. Una vecina que acudió de testigo y una perito judicial de parte coincidieron en detectar un mal olor a orines. Los dueños insistieron en que la casa no estaba abandonada sino a la venta en una inmobiliaria y que pasaban continuamente por el lugar, la última vez, dos días antes de la ocupación ilegal.

La perito contratada por los dueños cifró en 5.732 euros los daños ocasionados en la vivienda porque los okupas se llevaron todo lo que había de metal, desde la instalación del gas de la concina y las bombonas de butano, al motor de la lavadora, o los pomos de las puertas, y pelaron los cables para quitarle el cobre. Al no poder cocinar, quemaron el parqué cuando calentaron la comida en un hornillo de gas. En total, pasaron 55 días en la vivienda hasta que el 11 de noviembre se marcharon.

Las abogadas intentaron sin éxito suspender la vista porque sus clientes no acudieron ni nunca tuvieron contacto con ellos. En su informe final, tras el juicio, replicaron que si los dueños reclamaban a los okupas más de 400 euros por los destrozos en una casa abandonada implicaba que, técnicamente, les tenían que denunciar por un delito de daños, lo que tendría que celebrarse como un juicio separado del de usurpación.

Las letradas de la defensa también negaron que los denunciados cometiesen un delito de usurpación ya que no tenían ningún interés en quedarse la propiedad, no hicieron obras de reforma ni tenían ánimo de arrogarse derechos de posesión, todo lo contrario, porque se marcharon voluntariamente y «pacíficamente» unas semanas después. Por tanto, los hechos que se juzgan no son punibles, en su opinión.