Una agencia de EE.UU. busca señales de vida extraterrestre en una estrella que sugirió un vigués

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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El Instituto SETI rastrea durante casi diez minutos el origen de la señal «Wow!» con dos radiotelescopios guiado por una teoría de Alberto Caballero

18 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El Instituto para la Búsqueda de Vida Inteligente (SETI), una agencia estatal de Estados Unidos que rastrea indicios de tecnologías alienígenas, ha orientado dos radiotelescopios hacia un punto determinado del firmamento siguiendo una teoría del investigador de la UVigo Alberto Caballero. Este autor publicó un artículo en mayo del 2022 en el International Journal of Astrobiology que sugería una fuente candidata de la señal «Wow!» captada en 1977 y de presunto origen alienígena. El SETI menciona en su web oficial al vigués como el experto que le dio la pista de la estrella dónde hacer su primer rastreo.

Alberto Caballero es un joven youtuber y astrónomo aficionado que redacta una tesis doctoral en la facultad de Derecho de Vigo. Publicó un paper donde sugería que la señal «Wow!» podría emanar de una zona de la galaxia donde se están creando muchas estrellas jóvenes. Sugirió en concreto una estrella similar al Sol, denominada 2MASS 19281982-2640123 y situada a 1.780 años luz de la Tierra, como el objetivo ideal para las observaciones en busca de una posible firma tecnológica.

El pasado día 6, Caballero recibió un aviso del proyecto SETI que le comunicaba que habían iniciado un rastreo en las coordenadas que él sugería y que hicieron una búsqueda colaborativa para detectar vida extraterrestre en la estrella 2MASS 19281982-2640123, la misma que Caballero había propuesto como una posible fuente de la mítica señal de radio «Wow!».

Dicha señal fue detectada el 15 de agosto de 1977 por el radiotelescopio Big Ear y duró 72 segundos. Procedía de la zona oriental de la constelación de Sagitario y alcanzó una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo. La anómala señal, la más intensa nunca detectada, fue descubierta unos días después por Jerry R. Ehman, que trabajaba como voluntario en el proyecto SETI. Al ver la gráfica, anotó asombrado la palabra «Wow!» en el papel.

Más de cuarenta años después, no hay explicación para este fenómeno astronómico y se sigue buscando su origen. La comprobación de las coordenadas celestes que sugirió el vigués ha sido la primera colaboración de Breakthrough Listen entre el Green Bank Telescope y el Allen Telescope Array (ATA) del Instituto SETI.

Según indica Caballero, es la primera vez que se ha realizado una búsqueda específica de la señal «Wow!». El radiotelescopio de Greenbank realizó dos observaciones de 30 minutos y la ATA, del SETI, efectuó seis observaciones de 5 minutos. Ambos telescopios observaron un total de 9 minutos y 40 segundos simultáneamente para intentar verificar la predicción del vigués.

Una participante en el rastreo, Karen Pérez, explicó en «esta es la primera vez que se lleva a cabo una búsqueda específica de la señal Wow!, y tener acceso a ambos telescopios para realizar dicha búsqueda es de gran importancia para futuros candidatos interesantes, ya sea en relación con dicha señal o candidatos de otras investigaciones en curso».

Desde el SETI señalan que «si bien las observaciones no detectaron un candidato de firma tecnológica, hay muchas más estrellas posibles en las que la señal Wow! podría haberse originado, presentando muchas más oportunidades para que Breakthrough Listen y el Instituto SETI colaboren en su búsqueda compartida para encontrar civilizaciones tecnológicamente avanzadas más allá de la Tierra».

Alberto Caballero ha publicado este mismo año otro paper, sin revisión de pares, donde sugería que en la Vía Láctea podría haber entre algo menos de una y cuatro civilizaciones hostiles a la Tierra. Para ello se basó en extrapolaciones sobre las invasiones entre países en el planeta terrícola durante el siglo XX y hasta la fecha.

El investigador vigués que calcula que hay cuatro civilizaciones extraterrestres hostiles

e. v. pita

Desde hace décadas, los científicos tratan de calcular el número de planetas que tienen vida inteligente y que podrían comunicarse o visitar la Tierra. Un ejemplo es la famosa ecuación de Drake, que ha sido refinada con el tiempo. Han salido varias cifras pero, como se preguntaba un escéptico Enrico Fermi, «¿dónde está todo el mundo?». El propio Stephen Hawking advirtió del riesgo de enviar señales con radiotelescopios al espacio, rastreo que inició el proyecto SETI o las sondas Voyager con sus mensajes grabados en placas de oro, y llamar la atención de aliens malvados.

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