Hockey en línea Vigués de adopción, el joven nacido en Namibia ha ganado el oro sub-16 con el Pama Golden Knights Academy en un torneo en EE. UU.
26 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.Nació en Namibia, de padres sevillanos, vive desde hace cuatro años en Vigo y acaba de ganar una medalla de oro de hockey línea en un equipo donde también había representación suiza, argentina, mexicana y ecuatoriana. Se llama Tomás Gutiérrez, tiene 15 años y es jugador del Vigo Blue Ringed Octopus y del Lóstregos de Lugo. Pero también del Pama Golden Knights Academy, que formó un conjunto para participar en el Norteamerican Championship y subió a lo más alto del podio.
La madre de Tomás, Marta Majó, preside el club vigués donde juega Tomás desde que la familia se mudó a Galicia. Su marido y ella, marinos, residieron 20 años en Namibia, donde nació y comenzó a jugar su hijo cuando tenía cuatro. Ahí están los orígenes de su participación y victoria en esta cita en California. «Desde pequeñito había jugado con ellos y lo llamaron para ir. Es un torneo internacional abierto a equipos que se forman, no va por federación», detalla.
La familia se trasladó a Vigo por cuestiones laborales y se encontraron con que la situación de su deporte tenía poco que ver con lo que estaban acostumbrados. «Desde entonces, juega en la liga autonómica con Vigo; en sénior, con A Guarda, porque los dos clubes somos pequeñitos y colaboramos, y en Liga Nacional, con el Lóstregos, que es el único equipo gallego masculino que compite a nivel estatal», desgrana Marta.
Madre e hijo asumen que iniciar una nueva etapa en Vigo ha supuesto un paso atrás en lo deportivo, pero les compensa en lo demás. «La forma de jugar es distinta, el nivel allí era mucho más alto. En Galicia hay pocos clubes y mucho desconocimiento de este deporte», expresa el joven. Ha pasado de entrenar tres horas cinco días a la semana a hacerlo dos horas en toda la semana. «Y de estar en una de las mejores pistas del mundo, a una que era de cemento y sin paredes. Pero se compensa con los buenos amigos que tengo, tanto dentro del hockey como fuera».
En ese sentido, también su progenitora celebra que han «caído de pie». «Estamos encantados. El cambio es grande, de un país desértico a todo lo contrario, pero somos muy felices. Tomás tiene un grupo de amigos muy bueno y está totalmente integrado», comenta. En el plano deportivo, se extiende en lo que comenta su hijo al detallar que tiene carencias «a nivel de instalaciones, de medios, de entrenadores...», todo derivado de que el deporte aún es joven en la comunidad y falta mucho trabajo por hacer.
Para que Tomás no se estanque, la familia hace muchos esfuerzos y kilómetros, en especial para que forme parte del Lóstregos. También acude a campus en verano y suma experiencias como la que acaba de vivir en California. «Son las formas que tiene de ir avanzando. En una semana trabajando con la gente con la que ha estado allí, progresas lo que aquí en un año», dice Marta en referencia Pablo Navarro y Dave Hammond, dos figuras de prestigio internacional en el ámbito del hockey que han entrenado al equipo con el que logró este oro Tomás.
En esta ocasión, el deportista viajó por primera vez solo —Marta le había acompañado en desplazamientos similares anteriores— y vivió una estancia de diez días. «Me hizo mucha ilusión ver a amigos que tengo desde pequeño y conocer a gente nueva», expresa. En lo deportivo, ganaron los tres primeros partidos, en la semifinal se impusieron en la prórroga para luego afrontar una final «más fácil» en la que vencieron por 8-2.
Un club en crecimiento
El Vigo Blue Ringed Octopus es un club en crecimiento que va dando pasos al ritmo que puede. Marta lamentan que «faltan medios ya no económicos, sino también de facilidades para promocionar». Para colmo, la pandemia les cogió cuando prácticamente eran recién llegados. «No nos ha dado mucho tiempo. Tomé los mandos del club estando un poco de capa caída. Me nombraron presidenta y poco a poco intentamos sacar equipos pequeños. No había cantera y ahora tenemos once niños», destaca.
Su familia no tenía relación alguna con el hockey, que en España lleva «20 o 25 años», calcula. Su paso por Namibia fue clave. «Es extraño dentro de África, porque allí no hay muchos equipos, pero en Namibia se ha desarrollado muchísimo y el año pasado fueron sextos del mundo en un país que tiene unos 500 jugadores de todas las edades», desgrana. Lo considera el fruto de «muchos años de trabajo». Como trabajo están realizando ahora para que también en Vigo pueda crecer el hockey.