Las peregrinas solitarias escogen el Camino Portugués

María Jesús Fuente Decimavilla
maría j. fuente TUI / LA VOZ

VIGO

Martina Miser

Las mujeres aseguran sentirse seguras por la cantidad de núcleos de población que se encuentran en el recorrido

26 sep 2021 . Actualizado a las 00:07 h.

El Camino portugués es femenino como demuestra que cada vez sean más las mujeres que lo eligen para hacerlo solas, según constata la Asociación de Amigos del Camino Portugués. «Es muy seguro porque a lo largo del recorrido tiene muchas poblaciones y casas aisladas, lo que da confianza; el Camino Francés es más inhóspito, tiene recorridos muy largos en los que no te encuentras a nadie, ni hay una casa», comenta el presidente de la entidad, Celestino Lores. La observación es extensible tanto al Camino Portugués por la costa como al que discurre por el interior. «Nunca noté que se diera alguna problemática hombre-mujer. El otro día llegó al albergue una mujer casi en shock porque se había caído, la atendí y se echó a llorar por agradecimiento a la ayuda recibida, quedó muy reconfortada», indica.

Las peregrinas solitarias aseguran no sentir miedo durante el trayecto al tener siempre alguna persona dispuesta a echarles una mano. Las que han hecho el Camino Francés aseguran que no tiene nada que ver con la despoblación que se encuentran en algunos tramos. La cantidad de albergues, tanto públicos como privados, es otro de los detalles destacados por las mujeres, lo que hace que nunca tengan miedo de quedarse tiradas ante cualquier adversidad. Incluso se ha dado el caso de acogerlas en casas particulares al surgir un contratiempo que les impide llegar a alguno de los albergues.

 Reservas

En opinión de la Asociación de Amigos del Camino Portugués sería conveniente que se pudiera reservar plaza en los albergues públicos. «Estoy seguro de que beneficiaría también a los privados porque si la gente comprueba que no tiene sitio en los públicos, ya reservaría en ellos. El otro día una peregrina me dijo que tenía reserva para uno privado, pero que al encontrar plaza en el público ya no fue. Esto no pasaría», comenta Celestino Lores. Recuerda que este verano hubo días que a las nueve de la mañana ya había colas hasta la una para conseguir plaza, algo que no pasaría con las reservas. «Tampoco se discriminaría a la gente de más edad que suele llegar tarde porque camina a otro ritmo; hay que dignificar esto», añade.