Dos hermanas jubiladas pagan lápidas para las tumbas sin nombre de Pereiró

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

XOAN CARLOS GIL

María José Valcárcel colaboró en la colecta para poner una placa a Enoque de Menesses y, junto con María del Carmen y otros allegados, compraron una inscripción de mármol para el vigués con 3.500 amigos en Facebook

24 sep 2021 . Actualizado a las 10:36 h.

La imagen salió en todas las portadas en el 2016. Dos señoras caminaban solas tras el féretro del vigués que tenía 3.500 amigos en Facebook. Fueron las únicas que acudieron a su sepelio en una tumba sin nombre, una triste metáfora sobre la amistad en las redes sociales. Se trataba de dos vecinas de Teis jubiladas, María José Valcárcel, de 67 años, y su hermana María del Carmen, de 66, que han sufragado lápidas para que varios enterrados en tumbas sin nombre en el cementerio de Pereiró tengan una placa que los identifique y no un número. En concreto, tuvieron varios detalles: pagaron la inscripción en mármol de José Ángel, un antiguo conocido de la infancia, y María José colaboró en una colecta para poner una losa digna al hostelero Enoque de Menesses, con el que solía charlar. 

Hay una historia posterior que no se supo hasta ahora. Tras el entierro del vigués de Facebook, ambas mujeres pagaron, junto a dos hermanos, Santiago y César, una losa de mármol para el vecino de Alcabre que murió solo a pesar de tener 3.500 amigos en Facebook. Fue enterrado en una tumba de la beneficencia con un simple número. Ellas fueran las únicas que acompañaron al féretro en su entierro de beneficencia municipal. Ahora, María José Valcárcel se ha unido a más conocidos para hacer una colecta y abonar una lápida para el hostelero brasileño Enoque de Menesses, que regentó el quiosco O Buraco y que el Concello enterró en una tumba sin nombre porque el juzgado no localizó a su familia o nadie reclamó el cuerpo.

«Yo conocía a Enoque, hablaba mucho con él, era muy apreciado», dice la benefactora. «Enoque colaboró ayudando la noche del accidente del Marisquiño, estuvo toda la madrugada dando a los heridos de beber, ayudando a curarlos. Era muy desinteresado, todo lo que hacía era de puro amor», añade.