El sábado se desplazaron a ocho puntos de Galicia los autobuses. Coincidió con el primer día de las restricciones que obligan a quienes quieren entrar a tomar algo al interior de cualquier local de hostelería a presentar el certificado de vacunación completa o bien una prueba con resultado negativo hecha en las últimas 72 horas. En el exterior se generaron grandes colas porque había muchos interesados en hacerse la prueba. Según fuentes oficiales del Sergas, muchos usuarios eran de fuera del área sanitaria de Vigo y, aunque no se rechazó a nadie, esto genera una mayor carga burocrática.
De las 350 pruebas que se hicieron aparecieron 16 positivos, que es casi un 5 %. Se trata de un porcentaje muy alto para tratarse de un cribado, al que, en teoría, no puede ir nadie con sospecha de tener la infección o que se considere contacto estrecho de un contagiado.