Los pisos nuevos del paseo de Bouzas con vistas a las islas Cíes vuelan

l.c. llera VIGO /LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

Solo queda una vivienda disponible de la promoción de una cooperativa

11 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La cooperativa Gescomar tiene casi agotados sus pisos a la venta en Bouzas. Hace cinco años, inició una promoción de once viviendas en una antigua fábrica de la familia Freire. El edificio está terminado, aunque faltan algunos detalles por rematar y solo queda a la venta un apartamento de dos dormitorios de 89 metros cuadrados, con plaza de garaje y trastero, que vale 250.000 euros. El ático, un dúplex de 152 metros cuadrados y que cuesta 450.000 euros, ya está apalabrado.

El residencial se encuentra en el paseo marítimo con orientación al oeste, de manera que las ventanas ofrecen una maravillosa puesta de sol sobre las islas Cíes. A la promotora le han quitado las viviendas de las manos a pesar de que no disponen de terrazas, un espacio que escasea en muchas edificaciones de Vigo y que con la pandemia se cotiza mucho.

El inmueble se alza junto a otro edificio de la familia Freire que también tiene una fachada de piedra. El de Gescomar, que está a punto de entregarse, respeta el espíritu de la antigua fábrica que tenía en su fachada un color rojo inglés. Precisamente, al derribar la antigua factoría se ha tenido que respetar la tipología de edificios que había en la zona. Por eso carece de balcones a diferencia de otros inmuebles que están cerca del recién construido.

El alzado con bajo y cuatro alturas se encuentra a la altura de la calle Santa Ana. Ahora dos grandes árboles dificultan la visión del mar durante el verano a los futuros habitantes de las plantas inferiores, pero los miembros de la cooperativa de viviendas confían en que la remodelación del paseo marítimo conlleve su tala.

Hace cinco años, comprando sobre plano las viviendas de dos dormitorios costaban 170.000 euros, ahora esa unidad cuesta 250.000 euros, es decir, 80.000 más. La construcción del edificio se retrasó tres años por culpa del covid y por los problemas con la cimentación, al encontrarse al lado del mar hubo que excavar dos plantas subterráneas de garaje en las que se producían filtraciones de agua. Esto resultó muy problemático hasta que se consiguió sellar adecuadamente la construcción para evitar inundaciones en los coches que tienen que bajar en ascensor hasta los garajes subterráneos situados bajo el nivel de mar.