O Val Miñor testa el «ecoadorio», un freno para que la basura de carreteras no acabe en el mar

Monica López Torres
mónica torres NIGRÁN / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

Carlos Bernárdez ensaya un colador anticontaminación con la autorización de Autoestradas de Galicia

10 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Solo quiero aportar mi granito de arena», asegura Carlos Bernárdez. Si cundiera el ejemplo o al menos su experiencia sirviera para concienciar a otros sobre el impacto de la basura, los mares se podrían seguir viendo tan azules como los pinta su hija Julieta. Este vigués, operario de mantenimiento de la AG-57, testa en uno de los aliviaderos de esta autopista, en O Val Miñor, un sistema que impide el paso de la basura hacia los mares. Su dispositivo se llama ecoadoiro, nombre acuñado con el apoyo de su amigo Fernando Acuña, por su función como colador ecológico. Autoestradas de Galicia ha autorizado esta prueba sobre la que ya se han interesado expertos como Jesús Gago Piñeiro, investigador titular en el Instituto Español de Oceanografía en el medio ambiente marino y coordinador nacional de los trabajos en basuras marinas. 

El proyecto de Carlos Bernárdez abre la puerta a una «herramienta sencilla y eficaz que solo necesita mantenimiento» y su trabajo de campo obliga a una reflexión colectiva sobre el impacto de hábitos como tirar residuos desde el coche. Su proyecto se llama ¿El mar?. Al otro lado de la ventanilla de tu vehículo y, aunque él mismo reconoce que es un titular largo, lo hace conscientemente «porque quiero que se entienda bien». Surge «de la necesidad que siento como ciudadano de colaborar en el mantenimiento del medio ambiente», dice, y «por mi hija Julieta y por otros rapaciños como ella, para que cuando mencionen el mar no tengan que decir que era azul». 

Su trabajo y estudio arroja datos estremecedores sobre la repercusión de actos a desterrar. «En la mayoría de vías, ya sean carreteras convencionales, autovías o autopistas, los márgenes se convierten en depósitos de la basura que se tira desde los coches. El 80 % son residuos de la alimentación, como recipientes yogures bebibles o de latas», explica. Quienes se deshacen así de su basura continúan trayecto sin asumir que su residuos continúan viaje hacia el mar. «Todo lo que se tira por la ventana va a llegar, más tarde o más temprano, a un sistema de evacuación de pluviales y, con la acción del arrastre por las lluvias y los vientos», al mar. El aviso llega en un momento especialmente importante ya que «entre mayo y septiembre aumentan los depósitos de basura porque hay más desplazamientos y después, en invierno, con los arrastres se van hasta los ríos y el mar».

El primer ecoadoiro de O Val Miñor está ubicado bajo uno de los viaductos de la AG-57, dentro del límite municipal de Nigrán. «Está en la confluencia de varios desagües, a unos 50 metros del río Miñor, que abarcan los arrastres de unos 50.000 metros cuadrados de autopista, el equivalente a siete campos de fútbol», indica su artífice. Bernárdez hace una agradecimiento especial a Abraham Fernández, «el amigo que me sugirió que hiciera la estructura flexible» y a los rederos de Bouzas, por compartir con él sus conocimientos para facilitar el diseño. 

El sistema «consta de un cable anclado en la cuneta del cauce del desagüe y revestido con una red de pesca que actúa como colador». La idea es poder desplegar su uso en otras vías y, para ello busca respaldo de administraciones y marcas.