Al cíber para pedir cita previa en el Registro Civil de Vigo

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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Los ancianos que no saben lidiar con Internet acuden a los locutorios y multicopistas cercanos a los juzgados para que les hagan los trámites a cambio de un euro

04 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Registro Civil de Vigo suprimió en abril las colas de usuarios que venían a pedir certificados de nacimiento, matrimonio o defunción o fes de vida e implantó la cita previa por Internet. Este cambio ha creado una brecha digital que perjudica a los ancianos de Vigo y O Val Miñor que tienen la familia fuera y no saben lidiar con la Red. La solución a la que recurren es digna de una película costumbrista de Berlanga: señores de hasta 90 años salen del juzgado, cruzan la calle, entran en el mercado de la plaza de América y piden a los empleados de un ciberlocutorio y una multicopista que les solucionen el papeleo. Estos trabajadores entran en la web de la Xunta, rellenan los datos del usuario y obtienen la cita para el Registro Civil. A cambio de las gestiones, los clientes pagan entre 1,10 y 1,50 euros.

La razón de que solo esté operativo Internet para pedir cita previa es que el teléfono del Registro Civil no reserva visitas. Una voz oficial grabada anuncia: «Está usted hablando con el Registro Civil de Vigo. Para información y petición de atención de cita previa debe dirigirse usted a la página web xustiza.gal». Y en un teléfono del Ministerio de Justicia contestan que las citas solo se piden a través de la web.

En la oficina del registro, los empleados confirman que las citas previas no se dan por teléfono y que la única forma de gestionar la visita es a través de Internet. Si alguien llega al juzgado sin cita, los funcionarios del vestíbulo le dan un papelito con esa dirección web para que reserve día. Muchos ancianos son emigrantes retornados que necesitan una fe de vida para cobrar una pensión en el extranjero. Toda esta burocracia les supera y no tienen otra alternativa como sería resolverlo al venir en persona o llamando por teléfono.

En los pasillos del juzgado, un usuario de 72 años cuenta que él tuvo que pedir ayuda en el ciberlocutorio de la plaza de América para lograr que le asignasen un día de visita. «Tengo ordenador en casa pero para estas cosas no está preparado. Me sorprendió muchísimo esto. Vine aquí sin cita, me dieron un papel con una dirección de Internet pero yo no sabía cómo funcionaba. Me dijeron que fuese al cíber y allí me cobraron y me lo arreglaron», explica el usuario.

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La dependienta del Ciberlocutorio K, María Alejandra Oliveira, explica que los clientes mayores suelen llegar a partir de las nueve de la mañana, algunos desplazados desde Gondomar, que forma parte del partido judicial de Vigo. Suelen llegar cinco ancianos al día. «Viene mucha gente, le pedimos la cita del Registro Civil pero no hacemos más trámites ni usamos datos del cliente como sería el certificado digital. Es indignante que a la gente mayor, que no tiene ni idea de lo que es Internet, les den un boleto para que se las arreglen», dice.

María Alejandra ya tiene almacenada una página de acceso directo para gestionar las citas. «Hay gente que viene de lejos pero la web le da la cita para otro día, no en el mismo, por lo que les hacen venir dos veces», añade. Recuerda que muchos mayores vienen en autobús de otros municipios «y les cambian el horario en verano». Según dice, algunos le comentan que llamaron a un teléfono pero les ponen «una máquina que no entienden nada». Por los trámites que hace, cobra entre 60 céntimos y 1,10 euros, según el tiempo dedicado a la gestión.

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Al lado, está la copistería Copiadoiro. El empleado, Miguel, confirma que también tienen clientes del Registro Civil: «Vienen muchos que no tienen ni idea de Internet y les haces el trámite. Es gente mayor». Ya tiene un acceso directo en su ordenador para entrar cómodamente en la web. Por solicitar la cita para el juzgado, cobra sobre 1,50 euros.

Visitas a Hacienda, al SEPE y otros servicios para los que hace falta conexión

Los ciudadanos de edad avanzada de Vigo cada vez van siendo más arrinconados por la cultura digital. Muchas oficinas bancarias les aconsejan que, en vez de acudir presencialmente a la caja con su cartilla, descarguen la aplicación de la entidad para gestionar las operaciones de su cuenta a través del móvil. Si no tienen un familiar que sea ducho en nuevas tecnologías y redes sociales, lo tienen crudo. Muchos viven solos.