El uso más solidario del monte: Alborada crea una huerta terapéutica en Cabral

María Jesús Fuente Decimavilla
maría j. fuente VIGO / LA VOZ

VIGO

El proyecto se desarrolla en 5.000 metros cuadrados de la comunidad de montes y aprovecha una antigua iniciativa de Lavadores

26 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

   Detrás del proyecto Verdear de la asociación Alborada hay una historia de solidaridad y la demostración de que el monte puede tener usos muy diferentes a los habituales. El centro de atención a personas con dependencias puso en marcha una huerta en el 2012 con la que un año después empezó a colaborar el programa Voz Natura, convirtiéndose en uno de sus primeros apoyos que ha mantenido hasta hoy, según comenta el responsable del proyecto Manuel Rodríguez Iglesias.

La huerta empezó con cinco o seis personas y cuando está a punto de cumplir una década la integra un equipo de treinta y han pasado por ella 125 personas. Podrían ser muchas más si contaran con los recursos adecuados, demanda no le falta.

Tomates, lechugas, puerros, espinacas, judías, zanahorias, guisantes, patatas, plantas aromáticas y hasta pimientos de padrón tienen plantados. Todos sin pesticidas en una parcela de cinco mil metros cuadrados en Peinador, gracias a un acuerdo y a la solidaridad de la comunidad de montes de Cabral.

Detrás de este proyecto hay una anterior iniciativa fallida de la asociación de vecinos de Lavadores: la puesta en marcha de un programa de agricultura ecológica avalado por la Unión Europea. Cuando la entidad ya contaba con la cesión del terreno por diez años de la misma comunidad de montes de Cabral e incluso se había puesto manos a la obra, problemas burocráticos dieron al traste con el proyecto y se quedó sin los fondos europeos y endeudada.

«Se acabó esa concesión y le pedimos a la comunidad de Cabral que nos dejara terreno para aprovechar la iniciativa de Lavadores, que nos cedieron de buen grado. Nuestra idea es cultivar para nosotros, pero si una entidad nos solicita algún producto se lo damos», explica el responsable. Le gustaría crear un centro especial de empleo, una empresa de economía social, pero de momento no tienen medios suficientes. Para que fuera rentable necesitarían un terreno cuatro veces mayor que el actual, unos 20.000 metros cuadrados. Entonces podrían seguir con la plantación de frutales, que ahora suman medio centenar. También cuentan con frutos del bosque y kiwis, lograron rehacer el invernadero existente y prepararon la tierra, además de instalar colmenas.

Los responsables de Alborada definen Verdear como un programa de continuidad terapéutica y de vida con acciones fundamentalmente socioeducativas para aquellas personas con problemas de conducta adictiva. Muchas han pasado por programas de rehabilitación y precisan de apoyo para la formación, ocupación y ocio e incluso para emprender actividades culturales, deportivas y laborales.

El programa está abierto a colectivos en exclusión como inmigrantes, diversidad intelectual y funcional, así como personas interesadas en la agricultura tradicional gallega y el cuidado del medio ambiente. Organiza cursos de agricultura a lo largo de todo el año de forma abierta.

Para aprovechar los productos de la huerta este año pusieron en marcha un comedor con el que pueden facilitar a los usuarios desayuno, bocadillo a media mañana y comida. Incluso pueden llevarse un táper por la noche.

La asociación lleva capeando la situación como puede, pese a los escasos medios disponibles, tanto humanos como materiales. «No entiendo como hay dinero para el AVE o el puente de Rande y nosotros no podemos poner puertas a la cocina», se lamenta Manuel Rodríguez, quien siempre está dispuesto a hacer cualquier cosa por los chicos, como él los llama, y por los que siente gran aprecio. Todos son elogios también para el director gerente, Jesús Cancelo, del que dice, le falta tiempo para echar una mano.

El programa Voz Natura de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre cuenta con el patrocinio de la Consellería de Medio Ambiente, la Diputación de A Coruña, la Fundación Alcoa, El Corte Inglés y la Fundación Ramón Areces.