¿Recuperación económica o efecto de una subida impositiva?

Alberto Vaquero PROFESOR TITULAR DE UNIVERSIDAD GEN-UVIGO

VIGO

MIGUEL VILLAR

Al igual que sucede con otros indicadores que tienen un comportamiento cíclico, parece que comienza a verse la luz al final del túnel

23 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se analizan las cifras de recaudación fiscal y se constata un incremento de los ingresos, se tiende a pensar que este resultado puede ser consecuencia de dos efectos. Por una parte, un incremento de la exigencia fiscal. Por otra parte, una mejor marcha de la economía. Por separado o conjuntamente, esto incidirá en un notable aumento de la recaudación tributaria en los tres principales impuestos del Sistema Fiscal Español: el Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas (IRPF), el Impuesto sobre el Valor añadido (IVA) y el Impuesto sobre Sociedades (IS).

Las estadísticas fiscales muestran que la recaudación tributaria en Vigo recoge un significativo aumento si comparamos las cifras entre el primer trimestre de 2021 y 2020. Para poder determinar si este aumento se debe a la primera o la segunda de las razones esgrimidas, es necesario establecer si las modificaciones fiscales introducidas desde el 1 de enero de este año pueden haber tenido repercusión en los ingresos generados.

En efecto, para el ejercicio fiscal 2021 el Gobierno de España aprobó una serie de cambios fiscales, pero de reducida intensidad. De hecho, seguimos pendiente, desde hace varias décadas de una verdadera reforma fiscal, que de forma rigurosa plantee un sistema fiscal moderno y más justo, basado en un amplio conjunto de indicadores como presión fiscal, esfuerzo fiscal o progresividad impositiva. Lo que se aplica desde el comienzo de este año, permítame la licencia, es una tímida modificación impositiva que no contenta a nadie.

La mayor parte de los cambios fiscales se centran en la tributación indirecta, puesto que la directa, esto es, lo que afecta al IRPF y al IS es muy limitado, salvo que el contribuyente obtenga una renta elevada o goce de un alto patrimonio. Por lo tanto, la subida fiscal por la vía directa se concentraría en las grandes empresas y en aquellas personas físicas con renta y patrimonio elevado.

En consecuencia, y si nos centramos en el IRPF, ni las pymes, autónomos ni los trabajadores por cuenta ajena se verán afectados por la subida fiscal, salvo que obtengan una renta general superior a los 300.000 euros, puesto que el tipo marginal pasa del 45 al 47 %, y este efecto ya se nota en la actualización de las retenciones de las rentas del trabajo.

En el ahorro ocurre algo similar, el tipo marginal más alto pasa del 23 al 25 %, pero este efecto no se verá hasta más adelante, ya que la retención sigue siendo del 19 %. En el sistema de módulos (estimación objetiva del IRPF) no hay cambios en los límites que impliquen la necesidad de fiscalizar la rentas en estimación directa normal o simplificada (que suele traducirse en una mayor cuota a pagar). Finalmente, la disminución de la reducción fiscal de los 8.000 a los 2.000 euros sobre las aportaciones a planes y fondos de pensiones no se notará hasta que se haga la renta del 2021 (en el 2022). Por lo tanto, no parece que los cambios fiscales sean la causa del incremento de recaudación en el IRPF.

Por lo que respecta a la imposición societaria, en el IS se introducen cambios en la deducibilidad de ciertos gastos financieros y se limita la exención por dividendos que pueden generar una mayor cuota tributaria a las empresas. Sin embargo, como se ha planteado un régimen transitorio para estas medidas y como solo serán de aplicación para las que tengan un elevado nivel de facturación, el efecto final será muy limitado.

Mayor trascendencia fiscal, pero de forma muy localizada, tendrán el Impuesto sobre Transacciones Financieras, algunas subidas en la fiscalidad verde y sobre las primas de seguros (que pasan del 6 al 8 %). En relación al IVA, las bebidas azucaradas pasarán a tributar al 21 %.