«De pequeña, ya me gustaba jugar con los coches de mis hermanos»

Bibiana Villaverde
bibiana villaverde VIGO / LA VOZ

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M.MORALEJO

Pionera en la ingeniería del automóvil, Ana Paúl quiere abrir el camino a mujeres y niñas. «En el CTAG, las mujeres somos el 28 % pero nos gustaría que fuéramos más»

18 may 2021 . Actualizado a las 01:33 h.

«Recuerdo que de niña me preguntaron qué quería ser de mayor y me bloqueé. Pensaba que las niñas solo podían ser azafatas, enfermeras o maestras, que eran los vestidos que tenían mis muñecas». Ana Paúl (Valladolid, 1970), directora de Innovación en el CTAG -Centro Tecnológico de Automoción de Galicia- no tardó muchos años en decidirse por Ingeniería Industrial pero tuvo que hacerlo sin referentes conocidos. Ninguna de sus muñecas tenía traje de ingeniera pero no le importó porque, por aquel entonces, a ella ya le gustaba jugar con coches. «Tengo la suerte de tener cuatro hermanos varones porque a las niñas no se nos regalaban coches de juguete. A mí me gustaban mucho y los compartía con ellos». No solo no se conformó con romper estereotipos, si no que su vocación fue determinante para que sus cuatro hermanos, menores que ella, acabaran estudiando ingeniería. «En la familia me dicen que todo ha sido por mi culpa», confiesa entre risas.

Ana Paúl es una de las primeras mujeres directivas de la industria del automóvil en España. Llegó a Vigo en 2005 atraída por el proyecto «ilusionante» del Centro Tecnológico del Automóvil de Galicia al que se incorporó desde Seat. Paúl había trabajado en el grupo Volkswagen en Alemania, donde fue la primera mujer ingeniera de su equipo en el departamento de investigación electrónica en Wolfsburg. «Me di cuenta después de que era la primera mujer. Tengo que decir que en ese momento sí que noté alguna dificultad de los equipos alemanes para trabajar con mujeres; en Cataluña, en el centro de Seat no me había pasado». Cuando estudió Ingeniería Industrial en la universidad de Valladolid nunca notó nada diferente, sin embargo, detecta que algo está fallando porque en las carreras técnicas siguen faltando vocaciones femeninas. «Niños y niñas se consideran iguales hasta los seis años pero a partir de ahí las niñas ya no se ven con la valentía de asumir tareas complejas. Hay que actuar en esa brecha».

De ahí que el CTAG haya creado una comisión de igualdad y que se esté trabajando en el proyecto Inspira STEAM con profesionales que ejercen de mentoras para despertar vocaciones científico-técnicas entre las niñas. «Antes, cuando yo trabajaba en Alemania no me imaginaba ir a trabajar con un vestido de flores, las mujeres adoptábamos una apariencia masculina, pero ahora las cosas están cambiando». Ana Paúl reconoce que faltan referentes, otras mujeres profesionales en las que las alumnas puedan verse reflejadas y que las inspiren. «En CTAG somos más de 200 mujeres, el 28 % de la plantilla, muchas con formación técnica, pero nos gustaría que fuera más porque el porcentaje en ingeniería está bajando».

¿Cómo será el coche del futuro?

Ana Paúl es una de las personas que más sabe de la movilidad del futuro. Entre las tareas del CTAG está la de investigar el vehículo autónomo y el coche eléctrico. «Hacen falta laboratorios muy especializados para hacer toda la batería de test que requiere un nuevo vehículo. Es una capacidad que tenemos en el CTAG». En la planta de O Porriño se trabaja en el diseño, desarrollo de componentes y también en la simulación. Se reproducen situaciones del entorno urbano para validar las funciones de conectividad pero también se somete a los componentes a pruebas de fatiga como por ejemplo abrir y cerrar una puerta de un coche infinidad de veces para validar que va a funcionar durante toda la vida útil del vehículo. «Hay muchos prototipos de coches conectados funcionando pero la normativa todavía tiene que evolucionar para que pueda estar en la calle. La tecnología 5G va a permitir un despliegue mucho más rápido», explica la ingeniera.

En el CTAG se trabaja también en el coche eléctrico aunque Paúl reconoce que el precio de las baterías sigue siendo un obstáculo para el consumidor, al igual que la falta de infraestructura de carga. Sin embargo, estos vehículos se han convertido en protagonistas por las exigencias medioambientales. «Este cambio también va a ser gradual. Los motores de combustión interna que hay ahora son también muy eficientes. Todas las opciones que hay en el mercado son buenas». De hecho Ana Paúl conduce un coche diésel. «Tengo un Peugeot 308 coupé-cabriolet y estoy encantada. Tiene diez años y espero que me dure».

El primer coche que le fascinó fue el Seat 600 que tenía su padre. «De pequeña, mi mayor ilusión del día era cuando mi padre llegaba a casa con el 600 y yo me sentaba frente al volante, era feliz. Siempre me ha gustado mucho conducir». Ahora pilota por la que se ha convertido en su ciudad, Vigo. «Creo que me está pasando algo porque no me imagino un confinamiento en una ciudad de interior. En Vigo estoy feliz. Esta amplitud que proporciona una ciudad tan próxima al mar... Pasear por las playas, el puerto, las Cíes enfrente... Llevo en Vigo 15 años y me veo aquí muchos años más», confiesa.

 Su canción favorita

River Deep - Mountain High «Me parece una canción sorprendente y con una gran energía. Y aunque habla de amor, me recuerda siempre la fuerza de Tina Turner, que consiguió dejar atrás los malos tratos que sufrió y fue capaz de triunfar con una brillante carrera en solitario. Me parece un ejemplo de superación».