Cuarto puesto con sello porriñés

m. v. f. VIGO / LA VOZ

VIGO

Baloncesto El PBB firmó un curso notable en EBA con un plantel de gente de casa

05 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La apuesta por la gente de casa es irrenunciable en el Porriño Baloncesto Base, nombre que refleja con claridad una apuesta que llevó a este club a Liga EBA y que por tercera temporada consecutiva les ha permitido mantenerse. Y sin sobresaltos. El sábado finalizaban la temporada con triunfo ante el Betanzos, como cuartos en la tabla con 13 victorias y siete derrotas. Incluso llegaron a estar segundos en un año en que tuvieron que superar todo tipo de adversidades.

Su técnico, Jenaro Alonso, proclama que «es un orgullo dirigir a este equipo», un conjunto amateur, con gente que en su mayoría estudia o trabaja y que mantiene intacto su compromiso como si de profesionales se tratara. «No se valora lo suficiente el trabajo y el esfuerzo que hacen», recalca el entrenador, que admite que con ese perfil de jugadores no lo han tenido nada fácil para jugar partidos entre semana que se iban viendo aplazados por casos de covid-19.

Pero más difícil que los malabarismos que provocaban los aplazamientos, con sus correspondientes maratones de partidos, fue jugar con las gradas vacías. «En nuestro caso nos ha afectado mucho. Siempre jugábamos con el pabellón lleno y eso te hace crecer», cuenta. Pero el día a día también se vio resentido. «El equipo no pudo tener vida de grupo. Llegaban, entrenaban y se iban, sin momentos para el vestuario, que es lo que te hace tener vida de equipo», comenta dejando claro que, en realidad, se trata de lo mismo que ha vivido la sociedad en su conjunto, pero aplicado a la realidad de un deporte colectivo.

Lo más positivo considera que ha sido poder volver a competir y completar la temporada, a diferencia con la anterior, frenada por la pandemia. «Ha sido un éxito poder competir y sacar adelante 22 jornadas. El coste y el desgaste son grandes, pero haber vuelto es la mejor sensación», expresa. Y a eso suman poder haberla acabado con unos números notables. «El objetivo es seguir consolidando el proyecto en Porriño, seguir creciendo con gente que lleva toda la vida en el club y en un grupo donde todos aportan», recalca.

Alonso, que se muestra muy ambicioso, también recuerda que llegaron a ir segundos en la tabla. «En un año atípico, en el que solo tenía premio el primero, estuvimos segundos y lo tuvimos en la mano. Dependíamos de nosotros y son cosas que te hacen pensar, pero no hay nada de lo que quejarse», subraya. Acabaron empatados con los terceros y de sus siete derrotas, cinco fueron contra los tres primeros y, lo más importante, cumplieron el objetivo «con creces, sin pasar apuros en ningún momento», al igual que en las dos campañas anteriores y pese a no tener experiencia alguna en la categoría.

Alonso no quiere en ningún caso destacar a un jugador por encima de otro porque lo suyo es «un éxito colectivo, de bloque, de un grupo humano de diez que sabe competir». Al mismo tiempo, fue un año complicado para subir a jugadores de la base. «El club tomó la decisión de hacer grupos estancos. Teníamos que pasar test de antígenos todas las semanas para competir», recuerda. Pero ante las lesiones, pudieron contar un con jugador del segundo equipo que ya había estado en dinámica y debutado la campaña anterior.

El futuro, a la expectativa

El club vive un momento de cambio a la espera de lo que depare el proceso electoral en el que se halla inmerso. El viernes celebrarán una asamblea y todo está en el aire, incluida la continuidad de Alonso. «El reto me sigue atrayendo, mi disposición es buena, pero es un tema de más calado, no depende solo de mí», aclara. Ahora es momento de «desconectar y bajar pulsaciones» tras un año duro. Aunque seguirá compitiendo con sus alevines, el otro equipo del club del que se hace cargo.