«Se veñen asinar o convenio do metal, rebentámolo»

El sindicato prepara los paros parciales del sector metalúrgico el día 12 y la plataforma del naval vuelve a manifestarse en Freire


Vigo

El sector del metal vuelve a tocar heavy. Los primeros acordes sonaron en las puertas del astillero Freire a las 10.30 de la mañana con una protesta a a hora del bocadillo. Pero el volumen de la música del descontento fue subiendo con fuerza delante de la sede de Asociación de Industrias Metalúrgicas a partir de las 11 de la mañana. El convenio es el motivo de las quejas. Hay dos sindicatos, Comisiones Obreras y UGT, que han llegado a un preacuerdo que tienen que firmarse en próximas fechas. Y los dos colectivos de trabajadores y sindicalistas que han salido a la calle tratan de impedir esa firma. «Se veñen a asinarr ó convenio, rebentámolo», ha arengado Xulio Fernández, responsable de la CIG Industria a los 150 movilizados a las puertas de Asime (La Policía Nacional reduce la protesta a 50 personas). La CIG ha convocado el próximo día 12 una huelga a media jornada en el sector del metal en el que pondrá a prueba su capacidad de movilización en la pugna que mantiene con Comisiones Obreras y UGT, por un lado, y con la CUT, por otro. Este sindicato ha estado muy activo en la protesta de Freire que no obstante ha sido convocada por una plataforma del naval que tiene delegados de diversos sindicatos. Las protestas de Freire a la hora del bocadillo se producen por segundo día consecutivo y el astillero considera que esta perjudicando la imagen del centro de empleo más activo que hay entres los astilleros de la ría de Vigo ya que tiene trabajo para dos años con la construcción de un crucero de lujo.«No queremos perjudicar a este astillero porque están dado mucho trabajo y va a dar más», matiza un destacado miembro de la plataforma del naval.

La Policía Nacional acudió a proteger la sede de Asime y envío a tres vehículos, uno de ellos situado en el interior. Sin embargo no hizo falta ninguna intervención. Las verjas permanecieron abiertas y todos los delegados sindicales se comportaron de forma pacífica coreando lemas detrás de una pancarta en la que se podía leer: «Convenio do metal, solución». Una responsable de la ejecutiva del sindicato, Raquel Pérez, cogió el megáfono y fue dictando las consignas que todos repetían:«Convenio do metal, terrorismo patronal»,«Dereitos conquistados non poden ser robados».

Xulio Fernández insistió en que el plus de eventualidad de 90 euros mensuales que se abonan ahora al término de cada mes fue «unha conquista» y no quieren renunciar a ella porque no se fían de que las compañías paguen ese plus al final del contrato porque «moitas empresas obrigan a firmar aos traballadores que se queren seguir contratos con outro contrato teñen que renunciar á indemnización». Este plus ha sido el principal motivo de discusión durante el año y medio que han durado las negociaciones entre los sindicatos y Asime, Instalectra y Atra, las tres patronales que representan a más de 2.000 empresas y más de 20.000 trabajadores de la provincia de Pontevedra. El preacuerdo se firmó el 20 de abril.

La CIG, que lleva años sin firmar el convenio, quiere presionar para que no se firme y obligar a renegociar, algo a lo que no están dispuestos en Comisiones Obreras y UGT. En Comisiones insisten en que los trabajadores no van a perder ingresos, sino que incluso este año se aumenta el salario el 2,25 por ciento y en total a subida es del 4 % en los años de vigencia del convenio que son 2020, 2021 y 2022. Además, al tener la indemnización al final del contrato esta es más cuantiosa porque incluye más pluses.«Vamos a vigilar para que nadie deje de recibirla», subrayan desde CC.OO y UGT. Ambos sindicatos admiten que se podrían haber conseguido más mejoras pero que las que se han logrado son las que se han podido en un ambiente de recesión por la pandemia. El sector ha sufrido una fuerte caída en el último año y todavía no ha iniciado la recuperación, más bien ha sufrido embates como la crisis de los microchips.

Alberto Gonçalves, ha vuelto a arengar a los delegados recordando los tiempos en que las manifestaciones dela CIG acababan con la quema de contenedores. «Gracias a que quemamos os contenedores conseguimos melloras», dijo el secretario comarcal del sindicato nacionalista.

Los empresarios abortaron la huelga general del metal gracias al preacuerdo con las centrales mayoritarias y ahora tendrán que lidiar con un paro parcial de cuatro horas en cada turno de trabajo convocado en solitario por la CIG.

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