El alcalde de Guadalajara se ofrece a casar a Jack Sparrow, pero él pedirá otra vez la boda en Vigo

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO

E. V. Pita

Un abogado que presenció los hechos ve lógico que los vigilantes no los dejasen pasar al juzgado porque «él iba con peluca, los ojos pintados y quizás hasta llevase espada». El novio, Berto, niega tajantemente haber llevado armas porque así se lo aconsejó su abogada.

25 abr 2021 . Actualizado a las 19:32 h.

El alcalde de Guadalajara llamó ayer a los novios vigueses Berto y María para ofrecerse a casarlos tras la negativa del Registro Civil de Vigo a oficiar su boda el viernes por ir disfrazados del capitán Jack Sparrow y ella vestida de traje tradicional gallego. También se ofrecieron los alcaldes de A Guarda y Redondela y varios concejales de Vigo para oficiar su unión conyugal. Pero los novios han declinado las invitaciones y volverán el lunes a solicitar su enlace nupcial en los juzgados de Vigo. Han escrito una carta de protesta en su muro de Facebook en la que exponen a la jueza su indignación tras frustrar una boda solidaria en la iban a repartir sus regalos entre tres oenegés.

Un abogado que presenció la denegación de acceso a la sala de bodas salió en defensa de la magistrada y la exculpa. «Es lógico que no les dejaran pasar a la sala de bodas porque Jack Sparrow quizás hasta llevase una espada», resalta el letrado. Es decir, el pirata, con su largo abrigo, despertó las suspicacias de los guardias del juzgado, que quisieron asegurarse de que no hubiese sorpresas debajo de la holgada vestimenta.

El novio Berto desmiente a dicho testigo, le reta a que presente fotos, y negó tajantemente asistir a su boda con una espada ni llevar pistolas ni anillos en las manos. «Cualquiera puede ver las fotos y los vídeos en las redes sociales, y no verán ninguna espada, se lo consultamos tres días antes a la abogada y nos recomendó que no porque las armas no pasarían el arco de seguridad. Pueden preguntar a los guardias civiles del control», dijo ayer. Según sus abogados, no hay ninguna ley en España que prohíba entrar en los juzgados por su forma de vestir y, en último caso, la jueza podría recibirlos en la sala de bodas y acogerse a una objeción de conciencia. «Ni se dignó a vernos, dio las órdenes a través de una funcionaria, la cual lloró al darnos la noticia», lamentó ayer Berto.