La penúltima carta de Teodosio Vesteiro

JORGE BARRECHEGUREN HISTORIADOR

VIGO

En el Arquivo Municipal de Vigo se conserva una misiva que el poeta vigués dirigió a la familia Valladares cuatro días antes de quitarse la vida en el Museo del Prado

14 abr 2021 . Actualizado a las 00:28 h.

Son las tres de la madrugada del día 12 de junio de 1876. El escritor Teodosio Vesteiro Torres abandona su habitación en una casa de huéspedes de la madrileña calle del Caballero de Gracia número 25. Impecablemente vestido y acicalado, dirige sus pasos nerviosos hacia la calle de Alcalá. Pocos minutos más tarde alcanza los magníficos jardines proyectados durante el reinado de Carlos III, conocidos como el Salón del Prado. Quizá se detuvo un tiempo a reflexionar sobre lo que estaba a punto de hacer. Quizá tuvo un momento de duda mientras sopesaba el contenido de sus bolsillos: dos cartas y una pistola.

A las tres y media de la mañana, como recoge María Álvarez de la Granja en su biografía del autor vigués, dos policías de servicio en el Paseo del Prado escuchan la cercana detonación de un arma de fuego. Al acercarse al lugar del que provenía el disparo encuentran a un exánime Vesteiro Torres, agarrando el revólver con su mano derecha. La muerte había sido inmediata. Portaba en ese momento dos misivas, una dirigida a la autoridad judicial y otra a su casera, en las que explicaba que solo él era el responsable de lo acontecido. Era el día de su vigésimo octavo cumpleaños.

Teodosio Vesteiro Torres, nacido en Vigo en el año 1848, es una de las figuras más reconocidas del Rexurdimento literario. De vocación mística e inclinada a las artes, ingresó en el Seminario de Tui con apenas doce años, donde inicia una carrera plagada de éxitos que le llevan a dirigir en poco tiempo la orquesta de la catedral. Durante su juventud ya apuntaba el talento que habría de aflorar años más tarde escribiendo varias zarzuelas, piezas musicales para piano y poesías, muchas de las cuales nunca serán publicadas. En 1871, finalizados ya los estudios teológicos, Vesteiro Torres abandona el Seminario sin llegar a ordenarse sacerdote, partiendo hacia Madrid con la determinación de vivir de su producción artística. Será en la capital donde publique sus obras de madurez, como las composiciones musicales Flores de Soledad, la compilación poética Versos o la Galería de Gallegos Ilustres. Las inquietudes del escritor le llevan a ser un miembro destacado de la intelectualidad gallega residente en Madrid, llegando a fundar un año antes de su muerte la asociación Galicia Literaria.