Los carriles de peatones se borran sin que nadie los eche en falta

Eran una iniciativa del Concello para evitar contagios de coronavirus que no ha calado


vigo / la voz

Apenas unos rastros medio borrados en la vía pública cuyo significado ya no se adivina. Eso es lo que queda de aquel plan municipal para marcar las direcciones obligatorias en las avenidas peatonales más transitadas de la ciudad. El Concello puso en marcha esta iniciativa en verano en Príncipe, en el tramo final de Urzaiz y en el paseo de Samil. Las marcas pintadas en el suelo apenas duraron unos meses. La lluvia y las pisadas diarias de miles de ciudadanos acabaron por borrarlas en poco tiempo.

La alcaldía insistió y ordenó volverlas a pintar antes de la temporada de Navidad, pero tampoco aguantaron mucho. En el centro urbano, solo se aprecian unas pocas al principio de la peatonal del Calvario. Del resto ya no hay ni rastro, así como tampoco un plan a la vista para volverlas a poner por tercera vez. La administración local quería con esta iniciativa evitar los cruces entre los peatones para prevenir contagios de coronavirus. Se trata de una iniciativa que se sigue llevando a cabo en colegios, centros escolares y otros establecimientos públicos, donde las marcas no están expuestas a la intemperie y se mantienen en el tiempo.

Pero en la calle desaparecieron en cuestión de semanas. La iniciativa de Abel Caballero para mantener las distancias de seguridad en la calle se fue difuminando a medida que la lluvia iba limpiando el pavimento. Hubo ciudadanos que hicieron caso de las recomendaciones. Otros pasaron olímpicamente. No se llegó a emprender ningún tipo de vigilancia especial para obedecer a estas señales.

Los ciudadanos no las echan de menos y, basta observar la circulación peatonal, para comprobar que muchas personas siguen caminando por donde les da la gana. Con señales o sin ellas, los cruces entre personas se siguen produciendo a diario. En la calle, hay ciudadanos que opinan que esta medida cumplió su objetivo y que ya no es necesario volverlas a poner porque muchas personas adoptaron la costumbre de caminar por el lado derecho gracias a ellas.

«La gente ya tendría que estar concienciada a estas alturas», afirma Regina, una mujer de 71 años que paseaba por el Calvario con su familia. En su opinión, es una cuestión que la ciudadanía ya debería haber aprendido desde hace mucho tiempo. «Desde hace muchos años, siempre recordé que había que andar por la derecha, por una cuestión de sentido común», afirma.

No prioritario

Cristina Alonso cree que al principio ayudaron, pero actualmente no lo considera importante para la ciudad. Señala que hay otras prioridades, como ayudar a las familias en las que todos sus miembros se han quedado sin empleo. «Serían útiles a los ciudadanos, en general, si obedeciéramos más las normas», dice.

«Si las vuelven a poner, hay mucha gente que no las va a respetar», señala también Rafa, de 38 años en la peatonal del Calvario, que considera que los más incumplidores son los viandantes que vienen de fuera de la ciudad y no conocen bien el funcionamiento de este sistema.

Por el contrario, hay ciudadanos que piensan que el Concello las debería de volver a poner. Eva Estévez, una joven de 19 años que pasea con unas amigas por la calle Príncipe, cree que no fueron una mala idea y dinamizaban los desplazamientos a pie. «En mi centro escolar las hay, se cumplen las medidas y beneficia a la movilidad», afirma. «No sé si las de la calle habrán funcionado también para eso, pero me parece muy bien que las hayan puesto», añade.

«La intención era buena, pero la gente que venía de fuera no las respetaba. Creo que podrían volverlas a poner. Más vale prevenir que curar. Algo hacían», afirma Nico en la farola de Urzaiz.

En el paseo marítimo de Samil es donde las señales se encuentran en mejor estado de conservación. Al ser visibles, los usuarios de la avenida tienden a cumplir las normas de distanciamiento social.

Un plan para favorecer la distancia social que no se llegó a completar

El Concello no llegó a completar su plan para garantizar la distancia de seguridad de los peatones por medio de marcas de dirección pintadas en el suelo. Tras colocarlas en Samil, Príncipe y en la peatonal del Calvario, el alcalde anunció que también las pondrían en Urzaiz, desde la farola hasta la Gran Vía. Justificaba esta medida porque es una acera por la que circula mucha gente y se hacía necesario colocar los grandes puntos rojos que marcan la distancia entre carriles y las flechas que indican la dirección.

La iniciativa consistía en seguir implantándolas en otras avenidas transitadas de la ciudad. Sin embargo, no continuaron extendiéndose unas marcas viales que demostraron ser muy poco resistentes al paso del tiempo.

El regidor socialista indicó que el suelo de granito acoge muy mal la pintura y que ya se sabía cuando comenzaron a colocarlas que habría que volverlas a reforzar al cabo de un tiempo, cosa que lleva esperando desde hace meses como medida de prevención del coronavirus.

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