El fabricante de campeones en el tartán

Manu Ageitos, que lleva desde los 18 años como entrenador y atleta en activo, vive su invierno mágico


vigo / la voz

Manu Martínez Ageitos (Vigo, 1990) vive el invierno soñado. Con Alice Finot como locomotora y con su grupo de rendimientos destrozando el cronómetro. Recogiendo los frutos de un fondista que un día comenzó a trabajar con los más pequeños tras hacer el curso de monitor de atletismo y que, animado por su padre, se pasó un verano en Madrid para conseguir el título de entrenador nacional. Ahí encontró su modo de vida.

Como casi todos los niños, Ageitos comenzó en el fútbol, también se pasó por la natación y acabó en el atletismo a través de su profesor de educación física. «Me dijo que probara, corrí un par de carreras del deporte escolar, me clasifiqué para los zonales, los provinciales y el gallego y después, el presidente de la Sociedad Atlética Val Miñor se puso en contacto con mis padres para ficharme». Y fichó.

En el club de Gondomar permaneció hasta categoría juvenil, probó suerte en otras latitudes y a los 18 años dio el primer paso hacia la docencia deportiva. «Hice el curso básico de monitor de atletas con la idea de entrenar a niños pequeños y de echar una mano al Val Miñor», recuerda.

Lo de entrenador fue un flechazo. «Estaba muy contento con los niños pequeños», confiesa, pero enseguida se atrevió con un grupo de cadetes y juveniles, ya en Vigo, y a renglón seguido de nuevo apareció la figura paterna para darle el empujón necesario y pasarse un verano en Madrid estudiando para técnico nacional.

Un año después entró en el Celta de atletismo. «El club comenzó a crear la escuela de atletismo, se puso en contacto conmigo y pasé a encargarme del sector del fondo y medio fondo». Hoy entrena a tres grupos de niños, a otro de iniciación y a un tercero de rendimiento en el que está Alice Finot, subcampeona de Europa de 3.000 metros indoor con Francia; Pedro Vázquez, campeón de España de 3.000 m sub-16; Gonzalo Basconcelo y Carlos Porto entre otros.

Manu no esconde que prefiere centrarse en el grupo de élite, pero también se lo pasa de maravilla con los más pequeños. «Me gusta sacar rendimiento y eso lo puedes hacer con los atletas mayores, pero con los pequeños me lo paso muy bien. El trabajo es diferente, la dinámica con los pequeños es a base de juegos e inculcarles que vayan probando todas las disciplinas y que le cojan el gusto al atletismo», precisa.

A lo largo de estos años ha aprendido lo que realmente es importante para que un atleta pueda triunfar en una disciplina tan sacrificada: «Lo primero que debe tener un atleta es la cabeza clara y tener ganas de entrenar, porque este es un deporte muy sacrificado. Prefiero un atleta que tenga ganas y voluntad a otro que tenga todas las cualidades pero no tenga cabeza».

A día de hoy, este vigués residente en Gondomar se considera más entrenador que atleta, pero todavía sigue dando guerra. «Sigo siendo atleta activo, me gusta mucho entrenar, ojalá pudiera hacerlo más, pero a día de hoy soy más entrenador. Mi carrera como atleta ya está, ya corrí lo que tenía que correr, que no fue mucho, disfruté mucho, y aun a día de hoy disfruto y me mantengo un poco en forma para tirarles en la series a mis atletas, ayudarles en alguna carrera y alguna vez aún le gano a alguno», comenta con una sonrisa.

También ha dado el primer paso hacia la gestión y forma parte de la directiva del Celta, aunque sus funciones se centran en la confección de los diferentes equipos, en la dirección técnica y en las competiciones. Todavía no es tiempo de despachos.

Alice Finot mandó un correo al club para comenzar a entrenar

El éxito internacional de Alice Finot, la ingeniera francesa que trabaja en Vigo y gana medallas con su país, ha supuesto todo un espaldarazo para Manu Ageitos, que comenzó a entrenarla de un modo fortuito. «Ella mandó un correo al club porque quería correr populares y entrenar con un grupo y como era del sector de medio fondo, comenzó a entrenar conmigo», recuerda el técnico vigués.

Durante un año se dedicó a hacer populares, pero en el tránsito, Manu Ageitos ya se dio cuenta que Alice estaba para otras empresas. «Veía que podía hacer cosas interesantes», dice. Por eso apostó por un cambio de entrenamiento y un trabajo más exhaustivo que le ha dado como resultado su primera medalla continental como técnico. El próximo reto es llevar a su atleta a los obstáculos en Tokio y no tiene ninguna duda de que lo conseguirá. La mínima debe ser cuestión de tiempo.

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