Malestar en Sampaio por la falta de presión del agua: «10 minutos para llenar un vaso»

La calle Rosal Florido y las aledañas se quedan sin servicio los fines de semana


vigo / la voz

Llega el fin de semana y también el sufrimiento para cientos de vecinos de Sampaio. Abren los grifos de sus casas y apenas sale un hilillo de agua que no sirve para nada. Los residentes de la calle Rosal Florido y otras aledañas de esta parte alta del municipio padecen constantes cortes y caídas de presión del abastecimiento de agua. Esta situación se repite también a lo largo del resto de los días de la semana. La falta de fuerza del agua les genera incomodidades de todo tipo. Desde no poder lavarse, hasta no tener agua para lavar los platos ni para que funcione una lavadora. Los cortes de agua estropean los electrodomésticos porque cuando regresa lo hace con mucha suciedad.

Los vecinos están cansados de dirigirse tanto a la concesionaria Aqualia como al Concello para demandar una solución, puesto que pagan las tasas igual que cualquier otro abonado vigués y no consideran que sean económicas. La Voz se puso en contacto con el Concello para preguntar por esta cuestión y tampoco hubo respuesta.

El problema ya es antiguo. Ángeles González, vecina de la calle Rosal Florido, afirma que al llegar al mes de marzo se quedan sin agua. Lleva diez años poniendo reclamaciones y la contestación siempre es la misma, que están al corriente y que se solucionará. Ya han llegado al límite porque desde diciembre hasta ahora los cortes son continuos. «No puedes llevar un vaso de agua, tardas diez minutos en hacerlo», protesta.

Afirma que tras los cortes de agua, regresa de color negro. «Se me han estropeado calentadores y lavadoras» afirma. Mariluz Suárez, la señora que atiende la tienda de ultramarinos en la calle Rosal Florido lo confirma. «En menos de un año he cambiado ya dos termos y mi hija otra. Entra toda la porquería y después no valen», afirma.

Los vecinos ya han presentado firmas para expresar su malestar. A través de las redes sociales se han dado cuenta de que es un problema general en el barrio. «Lo que nos dijeron en Aqualia es que las cañerías datan de los años 60 y hay que cambiarlas todas», afirma Ángeles. «Creo que es un bien esencial el tener agua en lugar de escaleras mecánicas u otras cosas, que me parecen muy bien, pero no puede ser que nos tengan sin agua, que es un bien necesario», afirma. Hace años luchó por la luz, que llegaba con 140 voltios en lugar de 230 y el ministerio de Industria lo solucionó en una semana. «El Ayuntamiento de Vigo en este caso no está haciendo nada», lamenta. Afirma que la situación se acusa más durante los fines de semana porque llegan a no tener agua. «En el verano es imposible. Vas con unos niños a la playa y olvídate de poder bañar al bebé ni de mañana, ni de noche, ni al mediodía». Ella tiene una persona mayor en casa «y es imposible. He llegado a lavarle con agua de Mondariz porque no hay manera».

Madrugar para ducharse

Maribel. otra vecina de la Subida a la Iglesia, dice que para ducharse hay que madrugar y levantarse a las seis de la mañana porque después ya no hay agua. Silverio Vilas afirma que los fines de semana se queda sin calefacción por no funcionar la caldera. Tampoco puede ducharse. El mismo problema tiene Mariluz Suárez. «Te levantas un domingo por la mañana, te metes en la ducha y no tienes agua. Sales y la vecina tampoco. No hay ni gota», lamenta. En alguna ocasión han llegado a pensar en la posibilidad de no pagar el agua. «Ya no sabemos qué hacer, estamos desesperados», afirma.

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