«Tengo tres hijos que alimentar y me han denegado el ingreso mínimo vital»

a.martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

Grace, con una risga que le da para pagar el alquiler, ve frustrarse su esperanza

02 feb 2021 . Actualizado a las 16:38 h.

La mayor parte de los 550 euros que Grace Jennifer Moral cobra de una Risga se va para pagar el alquiler del piso de la Gran Vía en el que vive con su madre y sus tres hijos de 20, 5 y 3 años. Lo poco que le sobra y una pensión de alimentos que recibe apenas le llega para satisfacer las necesidades básicas de su familia. El ingreso mínimo vital aprobado por el Gobierno en mayo del año pasado supuso una esperanza de no vivir tan ahogada económicamente, pero se lo han denegado. Este mes lo ha vuelto a solicitar porque asegura que le hace muchísima falta.

Con unos ingresos inferiores a los gastos tiene que pedir ayudas puntuales a las personas de su entorno o recibir el apoyo de asociaciones como Afán o la federación de vecinos Eduardo Chao. «Tengo que pedir para comprar alimentos o pañales. La federación vecinal es como una madre para mí», asegura esta mujer brasileña de padre español que hace nueve años decidió dejar São Paulo y probar suerte en su segundo país. Pero lo cierto es que la suerte no le ha sonreído todavía en forma de una oferta de trabajo, que es lo que más desea. «Aprendí de pequeña que el trabajo es la dignidad como persona», asegura.

Su última ocupación fue con un contrato de media jornada en un restaurante durante la Festa do Boi, en Allariz.

Un año

Tras un año viviendo en Vigo, no ha parado enviar currículos a diferentes empresas sin obtener respuesta. Decidió quedarse en esta ciudad porque veía que había muchas posibilidades laborales y, además, le hacía mucha ilusión porque su hijo nació en ella. «Estaba en un grupo de brasileños en Vigo y veía que había muchas oportunidades», dice. Alquilaron dos habitaciones en un piso de García Barbón, donde vivieron hasta septiembre. La pandemia truncó todos sus planes para conseguir un trabajo en la hostelería. «He hecho un curso de jardinería, pero tampoco me ha salido nada», afirma. Nada más aprobarse la renta mínima, se fue a hacer cola al Ayuntamiento para poder formalizar la solicitud. Su petición quedó registrada en julio pasado pero fue denegada. El motivo lo desconoce porque asegura que no le dieron un código para realizar un seguimiento de la tramitación. La respuesta le llegó por carta a un domicilio de la calle García Barbón en el que ya no residía y fue devuelta la Seguridad Social. «Después de tanto llamar, conseguí hablar por teléfono con la Seguridad Social y me dijeron que fue denegado, que me enviaron por carta la respuesta, pero yo no tuve acceso a la misma», afirma. No pierde la esperanza de poder completar las ayudas mientras no encuentra trabajo. Como todas las personas que están en su situación.