Vigo socorre al corsario inglés John Hawkins

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

El marino fue auxiliado cuando regresaba a Inglaterra del Caribe en enero de 1569

02 feb 2021 . Actualizado a las 00:57 h.

John Hawkins, corsario inglés del siglo XVI, pasó unos días en Vigo sin ser molestado por las autoridades locales. Estas, incluso actuaron de modo hospitalario y le ayudaron, a él y a sus hombres, a recuperarse de una dura travesía sin apenas alimentos desde el Caribe. Ocurrió en enero de 1569, cuando aún no había un conflicto abierto entre España e Inglaterra, pero poco después de que Hawkins fuera atacado por una flota española en San Juan de Ulua, México.

Hijo de un conocido navegante y comerciante inglés de Plymouth, John Hawkins tuvo una intensa relación comercial con las islas Canarias, donde llegaron a castellanizar su nombre como Juan de Aquines. Más adelante, se inició en el tráfico de esclavos; capturaba personas en el Golfo de Guinea y las vendía en el Caribe, que en esa época todavía estaba totalmente dominado por España.

La corona española tenía unas leyes muy restrictivas para los comerciantes extranjeros y Hawkins quiso saltárselas. En una de esas expediciones, en la que también participaba Francis Drake, como piloto de uno de sus barcos, fue atacado por una flota española que custodiaba los galeones encargados de transportar el oro y la plata americana a la península. La flota de Hawkins sufrió una dura derrota. Entre los supervivientes se encontraba Drake, de quien dice la historiografía española que huyó hacia Inglaterra abordo del Judith, dejando a su jefe en la zona del combate.

Regaló una esclava en Marín

John Hawkins, a bordo del Minion y con muy escasos víveres, emprendió el viaje de retorno a Inglaterra. La travesía estuvo marcada por el hambre y enfermedades, como el escorbuto. El barco llegó a Galicia a comienzos de enero de 1569. Por el informe posterior ordenado por el rey Felipe II sabemos que llegó a Marín, donde un marinero actuó como práctico. Dice el informe que este marinero estaba acostumbrado a ver en la ría a comerciantes ingleses por lo que les ayudó. Ya en tierra, el alcalde de Marín y un comerciante inglés, ayudaron a la tripulación del Minion. Añade el informe que Hawkins regaló una esclava africana a aquel comerciante.

Tras unos días allí, pero todavía no repuestos de la travesía, Hawkins decidió refugiarse de los vientos del norte en la ría de Vigo. Fue ayudado a fondear en Teis por dos barcos ingleses que estaban en aquel momento en la ría. Desde la Edad Media, Vigo fue un punto importante para el comercio con Inglaterra, a pesar de que había órdenes reales de que las transacciones se realizasen en Baiona y A Coruña, pero no en Vigo ya que era un territorio de jurisdicción eclesiástica.

«Un mozo bien tratado, algo moreno de rostro y de mediana estatura», fue descrito el corsario por las personas que testificaron, el 23 de febrero de 1569, en el informe ordenado por el rey. Incluso se decía que vestía «unas calzas de terciopelo carmesí y medias de aguja y una cuera de escarlata guarnecida».

John Hawkins realizó varias ventas en Vigo a mercaderes locales. Según el mencionado informe, vendió 1.200 varas de lienzos y doce esclavos africanos. Tras unos días en Vigo, a mediados de enero el inglés zarpó rumbo a su país. Sin embargo, cuando estaba a la altura de las Cíes, asaltó un barco y robó parte del cargamento de vino que transportaba.

Enfado de Felipe II

El 30 de enero de 1569, el rey Felipe II envió un comunicado al regidor de la Audiencia de A Coruña, mostrando su indignación por lo ocurrido. «Emos tenido avysso que Juan de Aquines, inglés corsario, a llegado con un navío a ese reino, al puerto de la villa de Vigo, y a nos parecido mucho descuydo que el alcalde maior o justicia de la dicha villa e puerto no se aya informado y savydo la calidad del dicho Juan Aquines y no le aya detenido su nabio hasta avisarnos y aguardar lo que fuere de servido proveer…» (sic), señala la cédula del rey dirigida al regidor doctor Redin.