Un regreso decisivo en el Coruxo

m. v. f. VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

Las paradas de Alberto Domínguez tras dos meses fuera valieron tres puntos

26 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Dos meses después de su último partido oficial, el guardameta Alberto Domínguez reaparecía el pasado domingo en O Vao para contribuir con varias paradas de mérito al necesario triunfo del Coruxo frente al Salamanca (1-0). No notó la inactividad porque «fútbol es fútbol, son muchos años y no se te olvida». Incluso cree que le vino bien el paréntesis porque «estás un poco más en tensión y te mantienes más concentrado».

Alberto llevaba un par de semanas disponible tras haber superado una lesión, pero el técnico coruxista, Míchel Alonso, había optado por dar continuidad bajo palos al otro meta, Amigo. «Seguí trabajando y lo asumí con ganas de demostrar que estaba ahí para cuando llegara la oportunidad», señala. Y vaya si lo hizo. Una mano prodigiosa y varias salidas con acierto formaron parte de su amplio repertorio para mantener la portería a cero.

No fue hasta hora y media antes del partido cuando supo que regresaba a la titularidad. «Hay entrenadores que te van dando pistas por la semana, pero Míchel no es de esos. Mezcla mucho en los entrenamientos y, aunque algo puedes intuir, no se sabe a ciencia cierta», comenta. Él afrontó su vuelta con tranquilidad pese a la situación extrema del equipo, que necesitaba sumar como fuera, ya que argumenta que desde fuera se pasa peor «al no poder ayudar».

De hecho, asegura que estaba ansioso por reaparecer, eran más las ganas de ganar. «De los días que más contento estuve esta temporada fue el de la victoria ante el Pontevedra en la que no pude participar, ni siquiera estaba disponible», recuerda. Porque estando fuera y en la derrota «cuando ves que al equipo le cuesta, te gustaría poder ayudar», que fue lo que hizo ante el Salamanca. «En este caso sirvió. El equipo estuvo bien, tuvimos quizás que defendernos más de lo normal en nuestro campo. Solemos lleva más la batuta, pero los tres puntos saben igual».

Domínguez admite que entrar bien al partido después de tantas semanas fuera resultó clave para su rendimiento posterior. «Las dos primeras acciones siempre son importantes para el portero a nivel de confianza, sobre todo en el juego aéreo, balones divididos, salidas...», enumera. Y añade que, como le ocurrió a él el domingo, «si consigues desbaratar al rival, te vas creciendo en el partido».

El guardameta no oculta que, como todo jugador, lo pasó mal estando fuera del equipo. «El futbolista es egoísta, siempre quiere jugar y poder ayudar. Primero no pude por lesión y luego, por decisión del míster», recapitula. El partido frente al Salamanca sirvió de recompensa. «El fútbol tiene estas cosas y uno nunca sabe cuándo puede ser útil para el equipo», reflexiona.

La sensación con el triunfo fue más de «relajación y alivio» que otra cosa, expresa. «La situación se empezaba a complicar y fue un respiro, espero que sea un punto de inflexión», añade. Admite que en comparación con los triunfos ante Guijuelo y Pontevedra, este fue «más sufrido» y le parece que haberlo conseguido de ese modo también puede ser importante. «Si aprendemos a sufrir, podemos conseguir grandes cosas».

Hace hincapié en que necesitan mejorar especialmente fuera de casa. «Nos cuesta más llevar el partido al límite en terrenos donde no nos encontramos tan cómodos sin la pelota». Ahora confía en que este triunfo «no sea un espejismo y suponga el inicio de la regularidad» que necesitan, «sobre todo en resultados».