El kamikaze portugués de la A-55: «No sabía que la policía iba detrás de mí, pensé que era una ambulancia»

Un policía nacional de Vigo que lo persiguió 7,5 kilómetros: «En Puxeiros, aceleró a tope, iba a 160 km/h». El fiscal tilda de «mentira» la versión exculpatoria


Vigo

El conductor portugués Alexandre M.R.V., acusado de circular como un kamikaze por la A-55 y embestir contra un coche patrulla, se declaró inocente en el juicio que ha comenzado esta mañana en el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo. El acusado solo contestó a su abogada y aseguró que él estaba parado en un semáforo en rojo en la zona del Seminario en la madrugada del 14 de agosto del 2019 cuando vio los destellos de un vehículo oficial. «Vi la luz pero yo no hice nada, nunca pensé que fuesen detrás de mí, creí que era una ambulancia que iba al hospital», aseguró. Negó haber bebido. Asegura que fueron los agentes quienes golpearon su coche por detrás y que lo agredieron. También se quejó de que no le hicieron un análisis de sangre para comprobar si había bebido ni lo llevaron al hospital pese a tener un brazo lesionado. Asegura que es un trabajador y que tiene que cuidar a sus ancianos padres en Portugal.

Pese a la versión exculpatoria del implicado, ocho agentes que lo persiguieron declararon en contra de él. La persecución partió de la avenida de Madrid, en Vigo, siguió por O Meixoeiro, Puxeiros, Sanguiñeda (Mos) y la rotonda divisoria con O Porriño donde dio media vuelta y se metió por la autovía en dirección contraria hasta que colisionó en las curvas de Segade-Bembrive con un todoterreno de la Guardia Civil que le cortaba el paso y él quedó encajonado entre una bionda y un talud del arcén. En total, recorrió 14 kilómetros, 7,5 de ellos en sentido contrario. La Fiscalía, al término del juicio acusó al conductor de mentir y pidió para él más de 7 años de cárcel. 

Un policía nacional de Vigo que lo persiguió 7,5 kilómetros, desde Vigo hasta O Porriño, aseguró que el conductor daba acelerones en parado y luego se saltó dos semáforos y circulaba a gran velocidad y en zig zag sin permitir que lo adelantase la Policía. «Sabía que íbamos tras él. Iba con picos de 140 y 160 km/h. En Puxeiros, aceleró a tope y se puso a 160, lo vi en el marcador». Incluso se coló entre coches policiales que le cortaban el paso: «Fue un milagro que no pasase nada». 

Tras una persecución hasta O Porriño, el kamikaze embistió contra el morro de un todoterreno de la Guardia Civil en la A-55 en O Porriño. «Me puse en paralelo y lo arrinconé contra un talud, y quedó allí encastrado», dijo un policía. Aseguran que tenía síntomas de embriaguez y se negó a hacer el test de alcoholemia.

Según la Fiscalía, el acusado circulaba en dirección al Meixoeiro hacía O Porriño y saltándose semáforos en rojo perseguido por coches patrulla. En un momento, llegó a transitar a 140 km/h por la autovía A-52 a O Porriño, por donde se metió en sentido contrario, lo que obligó a cerrar la autovía A-55. Un coche patrulla de la Guardia Civil se interpuso en medio del vial para frenar al kamikaze pero este lo embistió y lesionó a dos agentes. Huyó pero se quedó encajonado en medio de una medianera.

La Fiscalía pide un total de siete años y tres meses de cárcel, suspensión del carné y 17.686 euros de pagos en indemnizaciones a los agentes heridos.

En el juicio han declarado numerosos agentes incluso por videoconferencia. 

Un Policía Local de Vigo que cortó al tráfico la autovía para evitar colisiones dice que el kamikaze se lanzó hacia ellos y una furgoneta y se coló por el medio. «Creí que se nos venía encima», explicó en el juicio.

Un guardia civil lesionado al ser embestido por el Renault Clio que conducía el acusado en la salida de Segade sostiene que la colisión «no fue accidental, se sorprendió al vernos en una curva ciega, estaba parado y aceleró, di un volantazo y nos embistió en la aleta, fue algo premeditado». Cuenta que llegaron a perseguirlo cuatro coches policiales a 140 km/h en un vial limitado a 80. Fue de Vigo a Sanguiñeda en Mos, y el centro de O Porriño, y luego volvió hacia Vigo, donde fue interceptado en las curvas de Segade.

El kamikaze, tras embestir a los guardias, se estrelló luego contra un talud y un guardarraíl y quedó encajonado. Un agente herido lo sacó por la ventanilla y el conductor gritó en portugués: «Tranquilos, tranquilos, no llevo droga».

El guardia civil asegura que el conductor olía a alcohol pero «tenía gran pericia al conducir, no he visto nunca tanta pericia ni capacidad para hacer lo que hizo. Nos sorprendió su pericia, no parecía que fuese tan ebrio». A consecuencia de las lesiones cervicales, pasó 160 días lesionado.

Su compañero, también lesionado, confirmó que se negó a hacer la prueba de alcoholemia. Observó cuatro posibles colisiones que se evitaron.

El fiscal dice que el acusado miente

El fiscal aseguró que el acusado «miente» y dice que es imposible que «nadie que hace ese recorrido no puede haberse enterado de que lo persigue la policía aunque sea en un país extranjero». También rechaza la excusa del acusado de que los guardias le embistieron por detrás.

«La conducción temeraria fue de tal calibre que es afortunado que no haya más lesionados», indicó el fiscal.

La principal duda es si iba ebrio. La acusación particular, que representa a los guardias civiles, calificó de «espeluznante» la persecución «y la desgracia que se podía haber producido». Dicho letrado retiró de su escrito la conducción con alcoholismo por su pericia «agresiva» al volante. Lo dice porque el acusado tenía voluntad firme de menoscabar la autoridad y causar daños a los agentes.

Pide para los agentes lesionados una mayor indemnización por el lucro cesante durante su baja médica: 1.155 euros a uno y 882 a otro.

Pero la Fiscalía replica que el consumo de alcohol también produce una primera fase de «total desinhibición y temeridad»

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