El Chuvi incorpora una nueva técnica para diagnosticar con rayos X la disfagia

Á. P. VIGO / LA VOZ

VIGO

Permite detectar de manera directa los problemas para tragar alimentos

12 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El Complejo Hospitalario Universitario de Vigo ha empezado a utilizar una nueva técnica, que pocos hospitales del país hacen, para diagnosticar la disfagia, es decir, los problemas para tragar la comida, un trastorno cuyo día mundial se celebra hoy. Se llama videofluoroscopia y la médica rehabilitadora que la aplica es Azucena Jover.

Normalmente los médicos diagnostican la disfagia porque exploran al paciente y observan cómo traga. «Le hacemos un test de volumen de viscosidad: le damos alimentos y vemos si se atraganta, si tose, si le cambia la voz...», explica la foniatra.

Esta técnica se hace con una máquina de radiología convencional, como si se fuese a hacer una radiografía de cuello al enfermo. Al paciente se le ofrece comida impregnada en bario, para que se pueda ver a través de rayos X. Mientras traga, los médicos pueden ver si el alimento baja por el conducto correcto o no. Esto es especialmente útil para esos casos en los que la alimentación se cuela por los bronquios y no por el esófago. Puede provocar ingresos por neumonías o por desnutrición.

Para los médicos es importante seguir observando los otros síntomas, como si el paciente tose. Pero la prueba ofrece un resultado más automático. Esta técnica empezó a utilizarse hace exactamente un año.

Un año típico en el Chuvi atienden a 250 pacientes con disfagia. Azucena Jover explica que este trastorno suele estar provocado por enfermedades neuromusculares o ser una secuela de un ictus o del propio envejecimiento. También puede aparecer derivado de alguna intervención quirúrgica o de una traqueostomía.

El tratamiento depende de cada caso. «Valoramos en qué falla el proceso de deglución. A veces el tratamiento es cambiar la consistencia de los alimentos, hacerlos más espesos o más líquidos», dice Jover. En otras ocasiones eso no llega por sí mismo y los logopedas enseñan al paciente a utilizar la musculatura para tragar mejor. En otras ocasiones se trabaja la postura o incluso los cubiertos que se utilizan para comer. Pocas veces es curable, pero se puede mejorar.

Lo que está claro es que un problema para ingerir provoca grandes problemas de calidad de vida. «Las familias y cuidadoras afrontan con inseguridad y miedo las horas de la comida», explica la médica rehabilitadora del Chuvi.