Vientos de liberación en la montaña

Carlos Garrido llegó al Peña Trevinca por sus hijos y, 28 años después, alimenta su longeva historia


vigo / la voz

Cuando Carlos Garrido Costas llegó al mundo, el Club Peña Trevinca ya tenía 22 años de vida. Sin embargo, todavía tardaría 36 más en entrar en contacto con la entidad que hoy preside. Garrido penetró en el mundo del montañismo por sus hijos y en la naturaleza encontró su liberación particular. Por eso nunca decidió bajarse ni ponerse fecha de caducidad.

«Fixenme afeccionado cando os rapaces eran pequenos e xa facendo montañismo entereime que había clubs. Apenas me soaban e por medio dun amigo fomos a Peña Trevinca e aí estamos», comenta de su llegada al mundo de la montaña. En 1998 entró en la Federación Galega de Montañismo como vocal de actividades y desde el 2006 dedica gran parte de su vida a un club en donde estuvo una década de secretario y desde el 2014 ejerce de presidente.

Bajo su mandato, aquella entidad que nació en 1944 y que tuvo su primera sede en el casco viejo vigués ha disparado su número de asociados hasta los 850, todos ellos federados, y aunque llevan casi un año sin actividades por mor de la pandemia, las altas no paran de llegar. Son los nuevos tiempos que invitan a vivir en contacto con la naturaleza. «Estáse notando a intención, creo que a xente vai tirar máis por estar ó aire libre», apunta mientras pone como ejemplo que dos semanas atrás, en un día laborable, subió a la Serra do Galiñeiro y el aparcamiento estaba lleno. «Quedei asombrado», confiesa. Además, estar en un club y federado no solo significa un seguro sino tener cierta libertad de movimientos, algo muy valorado en esta etapa de restricciones.

La escalada es otro fenómeno que impulsa a un club con 64 años de vida. «A escalada tivo un momento moi álxido nos anos 70, a finais dos 80 baixou un pouco e agora a escalada en rocódromo si que é un bum impresionante. Ó rocódromo vai moita xente que nunca pisou nin vai pisar a montaña», comenta Carlos Garrido, que se deshace en elogios para la Universidad de Vigo, con la que tienen un convenio para la utilización de su rocódromo. «O noso agradecemento é bestial. Eles están moi contentos porque foi coller a instalación, que estaba moi vella, e poñela a funcionar e vai como un canon. A Universidade está facendo un esforzo moi importante para Vigo, pola promoción da escalada no seu rocódromo», dice el presidente, que recuerda que todos los clubes de la ciudad, a través del VigoEscalada, vienen solicitando al Concello un rocódromo público en la ciudad como ya tienen otros lugares.

Pero aunque la escalada sea la nueva moda, el montañismo sigue siendo la actividad estrella de una entidad en donde también tienen cabida el senderismo y la espeleología. «Facemos unha actividade ó mes movéndonos por Galicia e ás veces saímos fóra a León e Picos de Europa, se temos catro días imos a Pirineos ou a Gredos e no verán imos ós Alpes a Italia, e ós Dolomitas». Además, cada socio recibe un boletín mensual con las actividades para que pueda inscribirse si lo estima conveniente.

Con tantos frentes abiertos, y después de prejubilarse en el año 2015, Carlos Garrido se dedica en cuerpo y alma a la gestión del club, sin ninguna remuneración, y con el apoyo de 17 directivos que convierten la sala de máquinas del Peña Trevinca «nunha empresa en canto a funcionamento».

Para Garrido lo más importantes es ser capaz de reunir, y contentar en lo posible, a todas las tendencias que se dan en una entidad con casi un millar de socios cuyas edades van desde niños hasta mayores de 70 años y fomentar en todos ellos un sentimiento de club. «Creo que o estamos conseguindo». Las charlas, las conferencias y los actos sociales, cuando los tiempos lo permitían, ayudaron a cambiar el pensamiento «para que isto non sexa o típico ‘yo soy usuario y poco más'».

Esta idílica situación hace que por la cabeza de Garrido Costas nunca se haya paseado la idea de retirarse a descansar. Al contrario, ya tiene en mente aumentar el radio de acción del club añadiendo una vocalía para temas medioambientales, un campo que le apasiona. «Sempre me gustaron os temas medioambientais, era algo que quería facer e xusto agora imos arrancar. Vai levar a vogalía unha científica da Universidade», precisa. El cometido será difundir contenidos sobre el cambio climático para sensibilizar todavía más a sus asociados. «Nótanse os cambios unha barbaridade, as grandes montañas véñense abaixo».

Todo un golpe para una persona que encontró en las alturas y en el monte su remanso de paz. «Para min a montaña supón unha liberación, un sitio onde te atopas a gusto contigo mesmo. O silencio, a paisaxe, os bosques, os vales... é algo impresionante», relata este vigués mientras establece un paralelismo entre la vida y la montaña. «Ti na montaña vas madurando a medidas que sobes máis, hai momentos nos que renunciarías e pregúntaste que fas aquí se che quedan tres horas de ascensión, é na vida pasa igual. Solucionar problemas faiche madurar na vida e na montaña». Toda una lección.

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