Judith Rodríguez: «Temía no disfrutar igual con la silla, pero volví a sentirme yo»

Tras perder una pierna en accidente hace dos años, retoma su deporte, ahora en la modalidad adaptada


vigo / la voz

Judith Rodríguez está de vuelta. Al deporte, a la competición y también al podio. La tiradora viguesa, que perdió una pierna en un accidente de tráfico hace algo más de dos años, lleva solo un mes entrenando en esgrima adaptada, suficiente para lograr sus primeras tres medallas (un oro, una plata y un bronce) en el Campeonato de España celebrado en Valladolid. Más allá del gran resultado, está exultante porque se ha reencontrado con el deporte que le apasiona.

-¿Cómo se sintió en su regreso a la competición en esta nueva modalidad?

-Iba con mucha ilusión. Me hablaron de esta competición y no estaba muy convencida, aún tenía mal el brazo (otra secuela del accidente)... Me animaron a ir a ver cómo era todo, a modo de toma de contacto, y al maestro le pareció bien. Yo tenía ganas de volver a sentir esa tensión de competir, estar ahí con gente, verme vestida de forma completa con el traje de competición... Me volví a sentir yo otra vez, estoy muy contenta de haber vuelto al mundo del deporte.

-¿Con qué expectativas iba?

-Le había dicho a mi maestro que iba para ver cómo era todo. Yo aquí entreno con compañeros de esgrima de pie que no saben moverse con la silla y es algo nuevo para nosotros. Fui para aprender y esperando que me aguantara bien el brazo. Fue mucho mejor de lo que esperaba, no contaba con esos resultados.

-Teniendo en cuenta que acaba de empezar, tendrá mucho margen de mejora.

-Sí, el seleccionador me dijo que estaba contento de cómo había tirado, pero que me falta manejarme bien con la silla y que cuando lo consiga, la mejora será muy grande. Necesito seguir entrenando para coger todo el sistema. Llevo mes y medio y cuando pase más tiempo, la cosa va a ir avanzar más.

-Al año de sufrir el accidente comentó a La Voz que su objetivo era que lucharía para que la competición anterior a lo ocurrido no fuera la última.

-Sí, lo pensé cuando llegué al campeonato y tiré mi primer asalto. Me dije: «Por fin». Estuve todo este tiempo peleando para ello, era un sueño. Desde el día del accidente, mi meta era estar de nuevo compitiendo en una pista de esgrima, pero no sabía si lo iba a conseguir, si mi cuerpo iba a responder. Solo con verme allí, ya estaba contenta.

-Mencionaba el brazo. ¿En qué punto está?

-Aún me falta. He seguido yendo a rehabilitación todo este tiempo. Me había roto el codo y la mano y aún lo tengo tocado. Hace unos meses empeoró un poco el hombro, pero lo estamos tratando y mejora. Ahora el fisio y el terapeuta ocupacional me dicen que hay trabajo esta semana, pero se descarga y poco a poco iremos fortaleciendo y se aliviarán los dolores.

-¿Fue el brazo lo que impidió que comenzara antes o pesó más el aspecto mental?

-Las dos cosas. Llegó un punto en que yo ya quería, pero el brazo aún no me lo permitía. En cuanto me vieron lista para ir cogiendo un arma, empecé suave. Pero antes de eso, mentalmente no me gustaba la silla, no la conocía, pero al haber hecho esgrima de pie, me daba reparos estar sentada, anclada al suelo... Lo veía tan distinto, que no quería. Pero es lo mismo, la misma tensión, no tiene nada que envidiarle.

-¿Tenía miedo a no disfrutar su deporte de la misma manera que antes?

-Sí, pensaba que igual no era lo mismo. Pero lo pasé genial, sentí esa tensión que tanto echaba de menos de igualar un asalto, estar pensando la acción, celebrar el tocado... Es todo igual, con la única diferencia de que en vez de desplazarme con mis pies, lo hago con mi tronco y en vez de estar de pie, sentada.

-Así que le sirve toda su experiencia anterior.

-Sí, en la técnica de mano muchas cosas son bastante iguales y el maestro me dijo que lo teníamos que aprovechar. El paso más difícil es adaptarme a la silla y es lo que estoy trabajando. Tenemos que tumbarnos hacia atrás en la silla para que no nos toquen y estirarnos para tocar al otro. En todo eso, empecé de cero y tengo que ver cuál es la mejor posición, cómo lo hacen los demás tiradores... Son cosas que debo ir viendo y mejorando.

-¿Cómo la han recibido en el mundo de la esgrima adaptada?

-Genial, el ambiente es muy bueno. Me enseñaron cómo eran las cosas y Álex (Pior), que ganó en sable y espada y en florete me dio muchos consejos, como Begoña Garrido, otra chica de la selección que no pudo tirar por estar lesionada. Me sentí muy bienvenida y creo que ellos también agradecieron una cara nueva.

«A largo plazo me gustaría luchar por estar los Juegos»

Judith Rodríguez acaba de vivir una primera experiencia competitiva en esgrima adaptada que califica de «inmejorable» y tiene ganas de más. A finales de este mes le espera una nueva cita y trabaja con ella en mente, pero también con horizontes más lejanos.

-Después de estos grandes resultados, ¿se marca objetivos más ambiciosos?

-Sí, por ejemplo se hablaba de los Juegos, pero al haber empezado tan tarde solo quedan dos pruebas para puntuar y para los próximos no puede ser. A largo plazo sí me gustaría prepararme para luchar por la clasificación, pero con calma. Me ayuda tener nuevas metas, porque cuando estaba sin deporte, me faltaba algo para seguir. Ahora estoy contenta de haber recuperado una rutina de deportista y ya estoy pensando en la próxima competición que tenemos este mes.

-En su día explicó que le costaba entrar en la sala y ver a sus compañeros practicando esgrima de pie. ¿Lo ha superado?

-Bueno, que conste que cuando a veces mis compañeras me mandan vídeos o las veo tirando entre ellas de pie me da pena. Pienso: «Yo estaba ahí». A veces me pongo triste, porque teníamos un equipo muy bueno y yo formaba parte de él. Lo pasábamos muy bien y me da pena que no vayamos a volver a competir juntas. Pero hablamos cada día y tengo su apoyo siempre.

-María Mariño (compañera de club, amiga y número uno española de florete) mostró en redes lo orgullosa que se siente.

-Acabó la competición de florete y ya hicimos una videollamada, estaba muy contenta. Estuvieron todos viendo los asaltos y vino conmigo mi compañera Xiana Pérez, que hizo de entrenadora dándome consejos y también estaba feliz. Lo pasamos muy bien.

-¿Cómo es su día a día ahora?

-Estoy haciendo un máster en social media para llevar redes sociales, voy a entrenar y al gimnasio. Y estoy aquí con mis hermanos si tienen deberes o lo que tengan que hacer, ¡que a veces son un poco desastre!

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