Diego Peláez hace historia con el Managua en la Concacaf

El conjunto nicaragüense, con el vigués en sus filas, eliminó por primera vez a un equipo de El Salvador y avanzó a octavos de final


vigo

La temporada pasada, el canterano del Celta Diego Peláez, de 31 años, vivió su primera experiencia internacional. Tras una amplia trayectoria en la Segunda B española, probó suerte en Grecia, donde en principio contaba repetir este curso. Sin embargo, la situación de pandemia retrasaba que esa opción se pudiera materializar y apostó por otra aún más lejana: el pasado septiembre firmaba por el Managua FC de la capital de Nicaragua, equipo con el que esta semana ha debutado en la Concacaf League.

La posibilidad de cruzar el charco le surgió a Peláez a través de un excompañero con el que había coincidido en el Teruel, David Gallego. «Me comentó que había esa opción e intermedió para que viniera. Mi idea era seguir en Grecia, pero se estaba retrasando todo y como en España tampoco me salía nada, me vine», cuenta. Como es un contrato en principio hasta diciembre, admite que no lo pensó demasiado. «Vengo para la liga de Apertura y llegué con ella empezada. Me llamaba mucho la atención poder jugar la Concacaf y quise venir a sumar esta experiencia», señala.

Pero antes de eso vivió una auténtica odisea en forma de viaje. «Muchos extranjeros estaban teniendo dificultades para firmar porque no podían desplazarse», introduce. En su caso, voló primero a Costa Rica y de ahí se trasladó por tierra a Nicaragua, un trayecto de más de 600 kilómetros. «Fue muy complicado, con todo lo que conlleva en cuanto a cruzar fronteras. Mi llegada no fue nada sencilla», revela el futbolista.

Una vez asentado, tampoco lo tuvo fácil en lo futbolístico debido a problemas físicos. «Sufrí una lesión muscular que no me permitió rendir bien, pero el martes, después de unas semanas fuera, pude volver a competir y a tener minutos», dice en referencia al partido de la Concacaf frente al FAS de El Salvador, en el que lograron avanzar a octavos en los penaltis.

«Me sentí muy bien, en un escenario espectacular. Tenía que llegar como fuera y pude disputar 20 o 25 minutos y sentirme a gusto», indica. Aunque la clasificación fue agónica y a él le tocó la peor parte. «Fallé el primero y la tanda se me hizo muy larga, pero gracias a mis compañeros pudimos pasar de ronda, ya que ellos fallaron dos», añade. Fue todo un hito lograr ese pase. «No éramos favoritos y hemos hecho historia porque es la primera vez que un equipo de Nicaragua elimina a uno de El Salvador. La gente está muy contenta, ya que en estos torneos no solo representas a un club, sino a un país», destaca.

Orgulloso de ser parte de ese logro, detalla también que la Concacaf League «es una competición muy bonita y que tiene mucha visibilidad en países como Estados Unidos o México, ya que se televisa por canales como Fox Sport o ESPN». Ahora tiene ya en mente la próxima eliminatoria, frente al Olimpia de Honduras el próximo día 5. «El viaje de vuelta fue también muy largo, pero ya estamos pensando en recuperarnos cuanto antes y luchar por pasar otra ronda».

«Es una experiencia difícil pero bonita»

Diego Peláez explica que está viviendo en Nicaragua «una experiencia difícil, pero a la vez bonita». Las diferencias que percibe con respecto a España son «muy grandes en muchas cosas» y reconoce que la adaptación al principio le costó «mucho».

Uno de los aspectos que más ha acusado es el clima. «Aquí hace muchísimo calor, humedad y presión, y eso el futbolista lo nota muchísimo», indica. También ha tenido que habituarse a una alimentación muy distinta. «Cuando llegas te encuentras que todo está frito, mucho picante... Cosas con las que el estómago de un europeo sufre».

Se trata de un país humilde y con gente muy acogedora. «Son todos muy cercanos y a nivel de vestuario y de compañeros estoy muy contento porque he encajado muy bien», indica. Mantiene muy buena relación con todos, pero más cercana con Pablo Gallego, el otro español que facilitó su fichaje. «Vivimos cerca y hago mucha vida con él, que ya lleva tiempo aquí y me ayuda con las costumbres y el ritmo de vida en Nicaragua», agradece.

En lo económico, «compensa respecto a lo que tenía en Europa y Segunda B», mientras que sobre el covid, la situación es parecida. «Hubo un positivo antes del partido. Intentamos tener mucho cuidado con las mascarillas y la distancia social». Y concluye diciendo que, aunque con partes complicadas, sabe que cuando acabe la experiencia «pesará más lo bueno».

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