«Amo la clásica, pero siempre fui de ir a Elepé»

El prestigioso sello norteamericano Navona incluye una pieza del compositor vigués Miguel Matamoro con la Janácek Philharmonic Orchestra en una antología de músicos contemporáneos


vigo / la voz

La música del compositor Miguel Matamoro acaba de recibir un espaldarazo internacional. Aunque el joven artista de 29 años de edad nació en Valencia de casualidad, con una semana de vida ya estaba en Vigo, donde creció y estudió. El sello norteamericano Navona Records incluye en el recopilatorio recién publicado Dimensions Vol.3 su obra para orquesta titulada Brétema interpretada por la Janácek Philharmonic Orchestra de Ostrava. Se trata de su primera incursión en el mundo discográfico del autor, centrado hasta ahora en la escritura musical y en los conciertos. El álbum, que reúne además una selección de piezas de otros cuatro compositores internacionales, es una muestra de estilos y tendencias de la música contemporánea, aunque esa sea una etiqueta con la que no se siente muy a gusto.

-¿Por qué no se siente bien dentro de la definición de clásica contemporánea?

-Me cuesta mucho. Dentro de los géneros hay un montón de clichés que llevan a error. Pones la etiqueta de contemporánea y hay mucha gente que ya no quiere entrar en la sala de conciertos, y al revés. En mi caso siempre va a haber una referencia grande a la tradición musical en la que me he formado aunque mis influencias sean múltiples. Bill Evans o Óscar Peterson suenan en mi equipo de música todos los días.

-¿Qué valor le da a su inclusión en esa compilación?

-Siempre es genial estar en una antología internacional. Es un sello distribuido por Naxos, que dentro de la música clásica es una marca de las más grandes que hay. Pero sobre todo, lo importante es que mi música puede llegar mucho más lejos.

-¿Se edita en formato físico?

-Sí, aunque cada día es más raro, en este caso sí sale en vinilo. En digital, obviamente, estará en todo el mundo, en Apple, Spotify y Amazon; y en formato físico, creo que solo en Estados Unidos.

-Que salga un disco en vinilo es ya una noticia por sí misma, ¿no?

-Es cierto. Hoy en día ya hay muchos músicos que solo se plantean las plataformas digitales como soporte para su trabajo. Yo es que soy superdiscófilo. Me sigo yendo a las tiendas e intento evitar el formato digital porque me encanta coger un disco, escucharlo mil veces y tener mi colección. Antes te paseabas por la ciudad y veías tiendas de discos y hoy es cada vez más raro.

-Como vigués, ¿dónde se recuerda revolviendo discos?

-Amo la clásica, pero siempre he sido de ir a Elepé.

-Entonces, como cliente su gusto va más allá de la clásica...

-Sí, pero es que aunque tengan poco de clásica, está muy bien elegido. Yo soy un melómano que se pasa el día escuchando, sobre todo, clásica, que es mi pasión. Y jazz. Son los dos géneros que más me gustan, pero no me llevo a Beethoven para ir de fiesta. Y escucho también electrónica, fusiones de jazz rock o música latina tradicional. Lo que hago mucho, en vez de escuchar clásica, es ponerme a leer partituras. Es una forma diferente de experimentar la música. Creo que al final eso es casi más importante para un compositor, ser un forofo de la escritura musical para poder dedicarse a esto.

-Pero en su caso no es solo compositor porque también da conciertos

-Sí, también soy pianista. A finales de noviembre voy a sacar otro disco que es fruto de los conciertos online que hice para el canal de YouTube que puse en marcha durante el confinamiento, que a mi me pilló en Marín. Hay una recopilación de los directos que más me gustaron. Son temas que hice pensando, sobre todo, en mi familia. En mis hermanas, que viven fuera, una en Madrid y la otra en Edimburgo. También incluyo temas para piano que tenía pensado sacar antes de que llegara la pandemia. Pero el covid nos encerró en casa y ahora mismo dar conciertos con esos aforos tan reducidos hace complicado hacerlo viable. Si la situación se normaliza, la idea es hacer actuaciones, empezar una gira tocándolos yo. Me encanta tocar, aunque lo que más me gusta es componer para otros.

-¿Cuándo supo que quería dedicarse profesionalmente a la composición?

-Nunca tuve ídolos ni grandes pretensiones. Fue algo muy puro desde el principio. Me enamoré de la música desde muy pronto. Me acuerdo de que mi madre trajo un piano a casa. Debía tener yo 4 años cuando empecé a tocarlo y cada vez me iba gustando más aprender. Pasaba más tiempo estudiando para la clase de piano que para las del colegio y solo pensaba en apuntar en algún sitio la música que se me ocurría para que no se me olvidase.

Formación. Licenciado en Composición por el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene) y máster en Instrumentación Contemporánea. Su música la han interpretado diferentes sinfónicas, ensembles y solistas.

Reconocimientos. En el 2012 ganó el premio EMCW de

Composición con Onde a espuma non chega. En 2018 el Consello da Cultura Gallega le encargó la obra para coro y orquesta Duns folios que foron blancos.

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