Treinta años para llegar a Morgadance

Joaquín Morgado llevaba tres décadas militando en numerosos proyectos musicales, desde Bromea o Qué a colaboraciones con Los Ronaldos. Ahora da un paso al frente y lanza lo más personal de su carrera


vigo / la voz

Joaquín Morgado (Vigo, 1965) lleva más de 30 años en el mundo de la música. Desde muy pequeño lo tuvo claro e inició una formación clásica en el Conservatorio Superior de Música de Vigo, desde los 14 a los 19 años, aprendiendo a tocar piano y guitarra, que más tarde derivó en una amplitud de miras que le llevaría a tomar muchos caminos distintos y disfrutar de casi todos ellos. El instrumentista y compositor ha militado en decenas de proyectos pero, como reconoce, «siempre tuve ganas de hacer algo mío, más personal, y hasta ahora no se habían dado las circunstancias», afirma.

Sus inicios, como recuerda, fueron bien pintorescos: «Me llamaron de Aerolíneas Federales para acompañarles en el Festival de Benidorm, que entonces, aunque estaba un poco de capa caída, aún tenía tirón. Allí coincidimos con grupos que luego iría muy bien, como Alphaville o 091. No ganamos, pero lo pasamos de maravilla», apunta. El caso es que a partir de entonces se metió en el ambiente de la movida viguesa. «Es entonces cuando conozco a Nicolás Pastoriza y entre él y yo fundamos Bromea o Qué, que duró del 86 al 90, tuvo cierto éxito a nivel nacional y grabamos dos discos», cuenta.

Ese paso lo lleva un poco más lejos, a relacionarse con los profesionales que en ese momento se están abriendo camino en Madrid, como Los Ronaldos, y entabla una buena amistad con Coque Malla que tiene como resultado la invitación para participar en la grabación de dos de sus discos: Cero e Idiota.

A partir de ahí surgen trabajos esporádicos, desde colaboraciones con el Xabarín Club, de la TVG, a formar parte de un puñado de bandas dedicadas a hacer versiones, como Tremendoes, Currichos, Tasmanian Devils, The Henderson y el último, con el que tocó varias veces este verano: Pandemonium.

Pero a Joaquín le faltaba algo. Llevaba casi 20 años entregado a proyectos de otros. «Hace cuatro, empecé a darle forma a Morgadance, que es mi proyecto personal, lo que siempre había tenido en la cabeza, que era montarme un estudio en casa y grabar allí mis composiciones propias, aunque toque con más gente», reconoce. El año pasado sacó su primer E.p., con cinco canciones bajo esa denominación, que es un juego de palabras entre su apellido, Morgado y la localidad del municipio de Gondomar donde reside: Morgadáns, y tiene continuidad con los singles que va publicando periódicamente.

A lomos de todas las plataformas digitales

En el mes de julio, Joaquín Morgado publicó la canción Caballito de Mougás. Le sigue llamando single porque el lenguaje del sector discográfico aún arrastra el de los antiguos formatos. Pero el vigués está entregado a los nuevos.

La fusión entre su apellido y la entidad local menor donde vive, dan pistas al oyente sobre el estilo que practica, pop electrónico optimista y bailable. Aunque reconoce que al tocar con más gente siempre hubo una tendencia a acercarse más hacia el rock, al quedarse solo disfrutó de otras cosas: «Es un estilo en el que me siento cómodo y además es fácil, porque la electrónica es un poco el fruto de trabajar solo, con un montón de aparatos. Además me compré un programa de grabación para el estudio que es muy versátil para combinar distintos tipos de música», explica, aunque aclara que no quiere confluir demasiado con el tecno. «Hay algunas especialmente bailables, como Psico o Transformador, pero luego también tengo algunas más lentas y algunos guiños muy vigueses», afirma. A Morgado le ha pillado su momento más personal en medio de las consecuencias de la pandemia, es decir, menos conciertos e incluso menos posibilidades de bailar, al menos en lugares públicos.

En este formato ha encontrado el lugar ideal para volcar su trabajo. «Ya no hago formatos físicos. He decidido apostar por el digital y quien quiera me puede encontrar en todas las que existen. Al consultar desde dónde me escuchan en Spotify me he llevado sorpresa agradables, como que me están escuchando en Dinamarca, Estados Unidos, Portugal...», admite.

El músico presentó sus canciones como Morgadance justo antes de empezar el confinamiento en la tienda de diseño La Victoriana, en Vigo, en un evento junto a Adrián Simón, de Adega do Ricón, en una simbiosis entre decoración, música y vino. La playlist sigue creciendo y en noviembre publica una nueva canción.

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