Compañeras, rivales y «hermanas»

míriam v. f. VIGO / LA VOZ

VIGO

La familia de la jugadora de bádminton Lucía Rodríguez acoge en casa los fines de semana y vacaciones a la vasca Ania Setién, pareja de dobles y contrincante

10 sep 2020 . Actualizado a las 07:51 h.

Lucía Rodríguez (Salvaterra, 2004) y Ania Setién (San Sebastián, 2003) han perdido la cuenta de los años que hace que se conocen y más aún, de las veces que se han enfrentado. Pero, además de eso, las dos jugadoras de bádminton con licencia gallega más prometedoras forman pareja de dobles, conviven en el Centro de Tecnificación de Pontevedra y, desde hace dos años, la vasca pasa fines de semana y vacaciones escolares en casa de su compañera, amiga y casi hermana. Porque Lucía es hija única y Ania ha pasado prácticamente a formar parte de la familia.

Cuenta la madre de Lucía, Geli García, que la idea de acoger a la compañera de su hija partió de la familia Rodríguez: «En el 2018 ya eran muy amigas y Lucía invitó a Ania a casa», recuerda. Entonces la joven comentó que le gustaría entrenar en Galicia, en el centro de Pontevedra, porque conocía a varios deportistas y su gran nivel, pero no tenía dónde pasar los fines de semana. «Le propusimos quedarse en casa y recuerdo que se le abrieron los ojos y dijo: ‘¿De verdad?’». Fue dicho y hecho.

Setién explica que en San Sebastián también tenía «un grupo de nivel», pero eran mayores que ella y se fueron yendo fuera a estudiar. «Me quedé un poco colgada y aquí me acogieron», agradece. La buena relación entre su entrenador de allí y el de aquí fue otro plus que facilitó las cosas. «Va a ser mi tercera temporada en Galicia y estoy muy a gusto», relata.

Pero más allá de la buena disposición de la familia de Lucía, ella misma era la pieza clave. «Al principio le dijimos que lo pensara bien. Aunque está acostumbrada a estar con los primos, es hija única e iba a ser todo diferente, compartir a sus padres», cuenta Geli divertida. Pero ella no dudó: «Ya éramos muy amigas, nos conocíamos mucho y ella conocía a mi familia. Hasta viene con nosotros a visitar a los abuelos. No hubo ningún problema», celebra.

Además, las tres coinciden en que todo son beneficios también en el ámbito deportivo. «Es algo bueno para las dos, porque rodearse de buenos jugadores hace que suban el nivel. Es uno de los secretos del Centro de Tecnificación junto con los entrenadores», argumenta Geli. Lucía añade que tienen una manera similar de entender el deporte, lo que supone una ventaja en su relación tanto personal como deportiva. «Las dos somos muy ambiciosas y eso nos ayudó a congeniar. Nos apoyamos mucho la una a la otra», dice.

Ania explica que la rivalidad queda aparcada antes y después de los partidos en los que se enfrentan en el apartado individual. Y eso que calcula que la temporada pasada lo hicieron en alrededor de una decena de ocasiones. Geli revela que la deportista vasca, un año mayor, gana más veces, pero ellas aseguran no llevar la cuenta. «¿Para qué íbamos a hacerlo? Da igual una más que una menos», afirma. Lo que hacen tras los partidos es comentarlos y poner sus conclusiones en común. «Lo que nos importa de ellos es hacerlo bien y demostrar que somos dos de las mejores», apunta Setién.

Ambas jugadoras destacan que los partidos entre ellas suelen ser «chulos y disputados, casi siempre de tres sets», fruto de lo mucho que se conocen y de que al entrenar juntas han desarrollado también una forma de jugar similar. Cuando por el contrario forman pareja de dobles, tampoco hay roce alguno. Además, los resultados -vienen de ganar un oro en Bulgaria- constatan que forman un buen equipo. «Nunca ha habido ningún mal rollo», asegura Lucía y constata Geli.

Hasta esta temporada, Setién y Rodríguez ya competían juntas en la categoría de dobles pero pertenecían a clubes diferentes. Ahora las dos forman parte del As Neves, otro vínculo de unión entre ambas. «Ella ya tenía un compromiso anterior y me hace ilusión que forme parte de nuestro club porque estamos muy involucrados», comenta Geli, cuyo marido es el presidente. Ania competirá como cedida en el Ravachol para jugar en División de Honor.