El paradigma de un entrenador de club

Llegó al baloncesto tarde y casi obligado, pero suma más de dos décadas en el Seis do Nadal, del que no piensa


vigo

Llegó al baloncesto por obligación. Porque una tía actuó para romper con su vida sedentaria y se lo llevó a probar al Bosco. No lo cogieron, pero sí en el ABC. Y ya se quedó para siempre. Entonces ya no era un niño, sino un cadete de 15 o 16 años. Ahora, a los 45, Francisco Javier García Fernández (Vigo, 1975) es uno de los entrenadores más longevos del Seis do Nadal, club al que lleva vinculado desde hace 21 años. Desde el siglo pasado. Todavía en los tiempos del mítico Carlos Martínez Vaqueiro, hoy director de área de planificación y organización deportiva del FC Porto. «Entré como jugador, estuve dos o tres temporadas y la última ya ejercí de jugador y entrenador. Luego me puse a entrenar al equipo sénior con el que jugaba», recuerda Fran García. Era el año 1998.

Desde entonces siempre se ha dedicado a entrenar a equipos júniores y séniores salvo un efímero paso por un cadete, pero al mismo tiempo también les da clases a los más pequeños en las escuelas. Además, se ha especializado en el baloncesto femenino, porque le gusta más. Le exige más pizarra y eso le encanta. «Con los chicos si tienes un par de ellos hábiles, tienes ganado medio partido, y con las chicas eso no pasa. Con ellas tienes que romperte más la cabeciña, tienes que buscar más variantes, mucha más táctica, y eso es lo que me gusta». En la actualidad es el entrenador del júnior A y del sénior B, además de llevar (hasta la pandemia) las escuelas de Navia y O Berbés.

Semejante dedicación al baloncesto obliga a este técnico del Seis do Nadal a una vida casi espartana. «Del baloncesto no se vive», avisa para relatar que trabaja en una conservera de 7 a 3 de la tarde de lunes a viernes. Luego vuelve a casa, come, se ducha y las cinco se va al pabellón hasta las once de la noche. «Así un día tras otro». ¿Y lo de dormir? «Poca cosa, aunque el cuerpo cada vez te pide más cama». Porque a los fines de semana tocan partidos y tampoco hay tiempo para que se peguen las sábanas.

Estas dos décadas le han convertido en protagonista de excepción de la expansión del club con mayor estructura dentro del baloncesto gallego. «No sé si habrá algún club más grande en Galicia, pero creo que no. Es un club muy organizado. Yo entré aquí cuando prácticamente no había ni directiva ni nada, estaba Carlos que lo llevaba todo y con los años entraron sucesivas directivas, apareció la figura del director deportivo y ahora cada vez mucho mejor».

Además, el Seis do Nadal no es un club ortodoxo en el método, aunque todos los equipos de la entidad tienen una idea común de baloncesto. «Somos un club al que nos gusta mucho el juego dinámico», lo que se desglosa en las transiciones rápidas y en defensas agresivas a toda la pista. «Pero no hay nada especificado, queremos jugar así o de otra forma, pero Sergio (el director deportivo) está bastante encima, sobre todo de los más jóvenes para que no se salgan mucho de la línea y no hagan cosas raras», comenta en modo ilustrativo.

A la par del crecimiento del club, Francisco García le fue cogiendo cada vez más gusto al banquillo. Cuando cambió de rol reconoce que «entonces me gustaba más jugar», pero enseguida cambió el chip. «Al principio aún tienes ese cosquilleo de jugar, pero ahora ya no, con los años no».

Esta seducción del banquillo hizo que nunca dejase de entrenar a lo largo de estos 21 años, pero reconoce que hubo ocasiones duros. «He tenido mis momentos de agobio, de estar saturado, porque yo me involucro muchísimo con el club. Estoy en dos o tres equipos federados, en dos escuelas deportivas, que si la Linco ..., salgo de trabajar y todo el año estoy metido en el Seis y hay veces que saturo, pero nunca como para acabar dejándolo», admite mientras proclama su total sintonía con el Seis do Nadal. «No dejaría al club ni de broma. Estoy muy a gusto, llevo muchos años aquí y estoy encantado. Me tratan muy bien y nunca se me ocurrió cambiar de club». Por eso nunca escuchó ni buscó ofertas. «Nunca tuve ofertas ni las busqué porque la entidad está por encima de las personas. Yo soy del 6 do Nadal, soy del club desde hace 21 años y no tengo pensado irme, salvo que me echen».

A lo largo de tantos años nunca se paró a pensar si su trabajo está o no reconocido. «Lo que me preocupa es el bienestar de mi grupo, no lo que piense la gente fuera. No pierdo ni un segundo. Yo trabajo para mis equipos, trato de aportar lo que puedo y al acabar cada temporada hago balance con Sergio (González)».

Eso sí, declara su devoción por los niños y por los partidos. «Tengo unas ganas de comenzar a competir de nuevo increíbles», dice mientras recuerda lo más gratificante: «Ver cómo crecen los niños, desde que comienzan a coger un balón de muy pequeños hasta que llegan a jugar en el sénior. Me pasó con alguno y eso no hay dinero que lo pague». Por eso dos décadas después Fran García Fernández (recién renovado) sigue cambiando una vida cómoda por el frenesí diario.

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