La Guardia Civil investiga el sabotaje en el parque acuático de Nigrán

Monica López Torres
mónica torres NIGRÁN / LA VOZ

VIGO

Una mano negra cortó 26 cabos de sujección de cinco módulos

06 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El desprendimiento de una de las piezas gigantes del parque acuático Acupark Playland que movilizó el pasado domingo un amplio dispositivo de emergencias no fue accidental. Ankari Ocio, empresa de Fornelos de Montes responsable de este macro complejo de ocio instalado aguas de Nigrán sufrió en la madrugada del domingo un sabotaje en las instalaciones. Su responsable, André Vázquez Rivero, explica unos hechos «insólitos» que ya investiga la Guardia Civil tras la preceptiva denuncia. El susto ya ha pasado pero las pérdidas rondan los 13.000 euros entre daños, reposición de material y pérdida de dos días de actividad del que es el mayor parque acuático hinchable más grande de Galicia. «Ahora ya hemos vuelto al trabajo y reabierto las instalaciones, así que esperamos que el tiempo acompañe y que hasta el domingo 13, que seguiremos operativos, nos visite mucha gente», indica Vázquez Rivero.

No encuentran explicación para esta destrucción intencionada que pudo haber tenido consecuencias mayores teniendo en cuenta las dimensiones de los módulos. «Tuvimos que cerrar dos días, perdiendo unos 1.500 euros en facturación por jornada. Recuperamos cinco de los doce módulos que componen el parque, pero en A Guarda, Baiona y los otros tres por distintos puntos de Praia América», indica Andrés Vázquez Riveiro. Cuentan además con un vigilante que está protegiendo la instalación cuando acaba cada jornada. «Él trabaja desde la playa. Entendemos que quien lo haya hecho pudo nadar hasta el parque por detrás o haber accedido en barco, no lo podemos confirmar», apunta el responsable del complejo. Las estrictas medidas de seguridad e inspecciones que blindan la actividad, hacían sospechar desde el principio de una mano negra, pero tras la inspección del material no hubo lugar a dudas.

«Cortaron 26 cabos, todos a una distancia de 30 centímetros de la superficie así que ya no hay duda sobre el sabotaje. Pudieron hacerlo con un cuchillo y tuvieron que acceder por la parte trasera del complejo, para evitar así al vigilante en tierra, ya que los módulos que soltaron fueron los que estaban más hacia el mar», explica el empresario afectado.