El centro de Vigo será una ratonera durante meses

Los cortes de 16 calles atrapan a los conductores. Los jueves a las 19.00 horas se produce el momento de más congestión de tráfico


vigo / la voz

Vigo presume de obras, y eso tiene un coste. Circular por el centro de la ciudad se ha convertido en una especie de carrera de obstáculos. A día de hoy, son 16 calles las que están cortadas al tráfico y que sufren, a diario, la presencia de máquinas excavadoras, la contaminación acústica de los martillos perforadores, y las incomodidades propias de tener algunas zonas patas arriba.

El distrito del casco urbano es el mayor damnificado por las obras. Catorce calles del corazón de la ciudad permanecen cerradas a la circulación de vehículos o con el tráfico temporalmente interrumpido.

Las consecuencias del entramado de trabajos apuntan en dos sentidos fundamentales. Por un lado, a los conductores o usuarios del transporte público: los atascos o la lentitud de desplazamientos en horas punta hacen del centro d e Vigo en una auténtica ratonera. Por otro parte, el levantamiento de esas calles afecta directamente al bolsillo de los comerciantes, quienes afirman perder una parte de su clientela por las dificultades para acceder hasta sus locales.

Para los damnificados, el problema no reside en los planes para convertir a Vigo en una ciudad humanizada, un paso fundamental para la línea de modernización de la ciudad, sino que más bien se debe al hecho de tener que actuar en catorce calles de un mismo distrito de forma simultánea.

Del total de 14 calles céntricas cerradas al tráfico en estos momentos, en seis está previsto el remate de las obras a finales de mes, pero las ocho restantes se prolongarán hasta el último trimestre del año.

En Vía Norte están ejecución dos proyectos de obras y ambos habrán finalizado a lo largo de este mes, según los planes del Concello. Las faenas de López de Neira igualmente terminarán en septiembre. El cierre nocturno, de 23.00 a 05.00, de los túneles de la ciudad por motivo de su mantenimiento terminará el próximo viernes. En la rúa Heraclio Botana se está llevando a cabo una labor de acondicionamiento para unir el paso de la calle Rosalía de Castro con García Barbón. Igualmente está previsto que terminen a mitad de este mes.

Las interrupciones en la Ronda de Don Bosco también afectan a casi toda la calle e, indirectamente, a buena parte de sus adyacentes. Se contabilizan dos obras diferentes dependiendo si se trata de la zona de la calle que linda con Ecuador o con Velázquez Moreno. En el caso de la primera, en principio terminarán el 29 de septiembre.

Las que tienen fecha de finalización posterior, a partir de octubre, son las de la Ronda de Don Bosco que afectan a Velázquez Moreno, que terminarán a mediados de noviembre, la incidencia en Jacinto Benavente, en la calle Instituto Oceanográfico, para una labor de canalización cuyo término está previsto para principios de octubre.

Por otro lado, está mayúsculo corte de tráfico en la Gran Vía para la construcción de las rampas mecánicas. Afecta a un número considerables de calles, desde Venezuela hasta Urzaiz. Las obras deberían estar finalizadas, en principio, el 1 de octubre. Llevan ralentizando el tráfico desde el pasado mes de enero.

La calle Salamanca, cercana al Hospital Povisa, también estará cortada al tráfico en horario nocturno hasta el 31 de enero del año que viene para agilizar la descarga del grupo Gadisa.

El establecimiento de doble sentido de la calle Lepanto estará disponible hasta el 31 de octubre. De aquí a ese momento, la maquinaria pesada de las obras de la construcción del nuevo centro comercial de Vialia podrá circular en sentido contrario por esa vía para facilitar su incorporación a la autopista.

El corte más duradero, que como pronto terminará a finales de junio del año que viene, es el provocado por la peatonalización de la Porta do Sol con la construcción del túnel que atravesará el subsuelo de la zona cero de la ciudad. Hasta entonces, Policarpo Sanz, Elduayen y el paseo de Alfonso XII se verán afectadas.

Congestión

La situación de las grandes arterias del casco urbano deja lecturas añadidas. Se está recuperando la congestión habitual de los meses previos al confinamiento, pese a que el coronavirus sigue incidiendo en la vida de los ciudadanos. Tomtom, la compañía holandesa de sistemas de navegación que analiza las características del tráfico de todas las ciudades del mundo con la circulación registrada, apunta que los jueves a las siete de la tarde se produce el momento de mayor congestión de la semana en Vigo: un 25 % (tiempo extra en atascos). Así ha sido la tónica este verano, con una menor afluencia turística. Previsiblemente, los niveles pueden aumentar en septiembre si la pandemia lo permite. Pese a ello, según los datos de Tomtom, la ciudad está lejos de la intensidad de tráfico registrada el 23 de diciembre del 2019. La víspera de Nochebuena, la congestión fue de un 32 %, cuando la media habituación era del 16 %.

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