Una prueba de medio siglo que se adapta a la nueva normalidad

El Descenso del Miño se celebrará el sábado con novedades


Vigo

El mítico Descenso Internacional volverá a surcar las aguas del Miño este próximo sábado. Lo hará en doble turno y sin la vistosidad de otros años. La ya famosa salida «tipo Miño», como se califica en Galicia, no se podrá poner en marcha este año. Por el contrario, los palistas de las cuatro categorías saldrán desde el mismo río, para así respetar las medidas de distanciamiento.

Cadetes y veteranos en la tanda de mañana, a partir de las 11, y júnior y sénior en la de tarde, a partir de las 18 horas. Así ha dispuesto la organización de la pruebas los turnos para evitar las aglomeraciones sobre el río gallego. El recorrido habitual de 17 kilómetros partirá desde el Puente Internacional de Salvaterra. Desde allí el público que se congregue podrá ver la salida en una de las zonas anexas pero, a la llegada en Tui no será posible ver el final de la prueba. «En Tui solo se podrá seguir desde el paseo fluvial. La meta no se llega a ver porque está restringida para deportistas», avisa Manuel Pedrares, del Kayak Tudense y uno de los encargados de la organización del descenso.

Entre la lista de medidas que se pondrán a disposición de los deportistas está el uso obligatorio de mascarilla hasta que el palista esté en su propia embarcación. A la llegada a meta tendrán disponibles contenedores donde depositar la mascarilla usada y desde la organización se les proporcionará otra. En tierra, al final del recorrido, cambiará también la entrega de premios. «No se esperará a que llegue toda la regata junta porque ahí podría haber aglomeración. Conforme entren, se hará el pódium», detalla Pedrares.

49 años de historia no se paran

A pesar de lo extraordinario de la situación, desde el Tudense se recalca que se han hecho todos los esfuerzos para que la prueba se celebre. Se trata de un evento de interés turístico y el extenso protocolo detallado anteriormente ha tenido el visto bueno de la Federación Galega de Piragüismo y de la Xunta. «Entendemos que el Descenso Internacional son 49 años de historia que no se pueden cortar. Debemos empezar a adaptarnos a la nueva normalidad y hemos dado el paso, creemos que no estamos siendo inconscientes», apunta el directivo del Tudense.

El carácter internacional que ha dado reputación al descenso se verá mermado. No competirán palistas extranjeros pero se incide en que las ganas son las mismas. «Teníamos muchos brasileños, coreanos o argentinos que le daban esa dimensión. También los portugueses, que lo tienen como una fecha importante. Aunque esto desluzca un poco se nota el ambiente especial de cada año», finaliza Predrares.

Un veterano que las ha peleado de todos los colores

Alberto Díaz se ha alzado con la victoria en el Descenso hasta en nueve ocasiones. De la que guarda un recuerdo más especial es en la que compitió con el exolímpico vigués Jovino González Comesaña. En aquella ocasión, llegaron a la orilla y aquel no era su bote. La victoria, desde luego, no fue nada fácil. «La piragua no era nuestra. Faltaba tres cuartos de hora para la salida y tuvimos que hacer veinte kilómetros hacia Tui para coger nuestro barco. Al llegar la salida estaba dada. Perdimos veinte o treinta segundos pero remontamos y ganamos», recuerda.

En la jornada de ayer, Alberto Díaz tuvo su última práctica en el Miño con vistas al sábado. Como veterano de la prueba su deseo era que se celebrase. También considera importante que cada año suba el nivel y los que vengan por abajo aprieten para vencer. Significa que gana el deporte frente a los malos hábitos. «Lo gané nueve veces y sería triste que no hubiese futuro ni en veteranos ni en séniors. Cuando gana gente de 20 años significa que se están haciendo las cosas bien», apunta.

En la salida de este año deberán cambiar la habilidad necesaria desde tierra para tirar de explosividad. «La clásica salida Miño era espectacular. Es el cambio radical. Ahora la gente no tendrá que ser tan habilidosa y será más potencia», sentencia.

De ganarlo a vivirlo desde la barrera por una lesión

Esta competición será doblemente atípica para Manu Garrido. El deportista del Club Kayak Tudense arrastra una lesión que le impedirá palear en el clásico Descenso del Miño.

Garrido lleva toda la temporada lesionado y tras el confinamiento y la posterior suspensión del resto de competiciones internacionales de kayak, decidió que era mejor guardar reposo y no participar en esta edición. «Decidí darle un poco de descanso al cuerpo para ver si recuperamos bien y probar para volver a tope en otra edición», apunta.

Este año no lo vivirá como palista dentro del agua por lo que cambia la perspectiva. Para Manu lo más importante ahora mismo de la prueba es garantizar la seguridad. «Es un año diferente y todos estamos preocupados con las medidas de seguridad. Hemos trabajado para que no haya ningún problema en el descenso y es lo que más nos ocupa ahora mismo», incide.

Una de esas medidas será la eliminación de la famosa salida desde tierra. «Creo que pierde toda la esencia», confiesa Garrido. Para el palista, que la ha ganado varias veces y lleva 15 años participando, el que se siga celebrando es la mejor noticia. «Para mí es la competición más bonita, la de casa. La he ganado bastantes veces y lo haces delante de tu gente, lo cual lo hace aun más especial», apunta.

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