La instalación de cámaras revoluciona el tráfico en Bouzas

Inquietud vecinal por los sistemas de lectura de matrículas en la alameda Suárez-Llanos y en la calle Ferreiros


vigo / la voz

Las nuevas cámaras para controlar el tráfico en Bouzas han sembrado la inquietud entre los vecinos. Aunque están de acuerdo en que se establezca un control del paso de vehículos por la alameda y por la calle Ferreiros, no quieren que los lectores de matrículas se conviertan en otra máquina de recaudar sanciones y vaciar más los bolsillos de los contribuyentes, muchos de los cuales han sido golpeados por los ERTE causados por la pandemia.

Los dispositivos han sido colocados en la entrada de la alameda Suárez Llanos, a la altura del Banco Santander y en la bocana de la calle Ferreiros, un vial que permite bajar hacia el centro histórico desde la avenida Atlántida. Las cámaras llevan unos días instaladas y vigilan desde cinco metros de altura estas áreas. La alameda es un bulevar muy transitado y lo va a ser mucho más puesto que en ella se está erigiendo el centro de salud de Bouzas, históricamente demandado y que hoy es una obra que avanza a buen ritmo.

El presidente de la asociación de vecinos, José Manuel Vidal, presidió una asamblea que se celebró en el Liceo Marítimo de Bouzas y a la que asistieron más de 200 vecinos. Esta afluencia se debe al interés que genera el asunto de los lectores de matrículas. La idea del Ayuntamiento es garantizar la seguridad vial en el casco antiguo de Bouzas, que se convirtió en peatonal pero que hasta ahora no cuenta con los elementos de control de tráfico de los que dispone el Casco Vello de Vigo.

Vidal explica que la asamblea ha decidido dirigirse a la concejala de Seguridad Vial, Elena Espinosa, para que explique los pormenores del funcionamiento de las cámaras y aclarar quiénes van a poder circular, o no, por las calles del barrio. En la parte histórica viven muchas personas mayores. «Los hijos se han marchado y ya no viven aquí, pero tienen en Bouzas a sus padres, necesitan venir a velos o a traerles la compra, por no hablar de recogerlos para ir al médico». En este sentido el nuevo consultorio aumentará el tráfico de coches y taxis.

El taxista Miguel Pérez precisa: «Que yo sepa las cámaras no están funcionando aún». «A mí me parece bien que las pongan», añade desde la parada situada en Eduardo Caballero, donde espera que suba algún cliente. Los taxis son los únicos vehículos, junto con las furgonetas y camiones de reparto, que pueden circular por la zona antigua siempre que lo hagan por motivos de servicio, es decir, que vayan a recoger o a dejar a un pasajero. Pérez constata que «la industria se está recuperando» después del impacto del covid-19. Las empresas del relleno de Bouzas mueven a una gran cantidad de usuarios de los taxis. «Turismo no veo mucho», apostilla, aunque en el paseo se escuchan idiomas extranjeros que delatan a los visitantes. Su compañera, Olga Alonso, también defiende las instalación de cámaras para controlar el tráfico. «Yo las consulto bastante en la página web del Concello», señala.

Andrea Alonso, empleada de un banco, asegura que es muy necesario colocar badenes para reducir la velocidad, al tiempo que reclama más señales de limitación de velocidad a 30 kilómetros por hora como máximo para reducir drásticamente el riesgo de atropellos en el barrio.

«No queremos que multen a todo quisque», señala la asociación tras una asamblea masiva

El presidente de la Asociación de Vecinos de Bouzas, José Manuel Vidal, que se deshace en elogios al alcalde Abel Caballero, señala que están aguardando la respuesta de la concejala de Seguridad para entrevistarse con ella. «Queremos evitar que multen a todo quisque», recalca Vidal.

Pablo, un vecino que trabaja en una fábrica, también expresa su temor de que le multen cuando vaya o vuelva del trabajo. Otros residentes con problemas de movilidad tienen el mismo temor. Algunos residentes hasta tienen que ir en coche a la iglesia porque sufren dificultades de movilidad y para llegar a ella deben atravesar calles empedradas por las que resulta molesto caminar. En estas, los hosteleros tratan de recuperarse de los devastadores efectos de la pandemia. El Concello les ha autorizado a instalar hasta veinte mesas en las terrazas y lo hacen. Bouzas constituye una fachada a la ría donde muchos vigueses se reúnen para disfrutar de la puesta del sol. Los veladores y el paseo atraen a muchas familias con hijos de corta edad lo que aumenta la circulación en la zona. Esta alcanza su cénit el domingo con la celebración del mercadillo. Desde que este se ha recuperado y gracias al buen tiempo, se ha convertido en un imán para centenares de compradores en busca de una ganga o un producto artesanal. Si durante la semana es difícil estacionar, el domingo resulta imposible. Por eso varios grupos de vecinos colocaron carteles en sus balcones exigiendo una solución para el problema. Pero por ahora no se les ha dado ninguna y aunque hay espacios disponibles para convertirse en párkings no han sido utilizados para este fin.

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