La ley jubila a José Castro, el alcalde eterno

HEMEROTECA. El Gobierno rechazaba en el 2000 el indulto pedido por el que era regidor más veterano de la provincia, sentenciado por un delito de falsedad en documento y otro de impedimento de los derechos civiles


vigo / la voz

A mediados de julio del 2000, el Gobierno rechazaba en parte el indulto solicitado dos años antes por el alcalde de Ponteareas, José Castro Álvarez, sobre una sentencia dictada por el Tribunal Supremo que lo condenaba a tres años de prisión y otros tres de inhabilitación para ocupar cargos públicos. La decisión judicial hacía referencia a un delito de falsedad en documento público y otro de impedimento de los derechos cívicos. En julio del 2000, el Gobierno central rebajaba la condena inicial a un año de cárcel, que no cumpliría al carecer de antecedentes penales, y tres años de inhabilitación, que le obligarían a abandonar la alcaldía ponteareana en la que se sentaba desde hacía más de treinta años.

José Castro, entonces uno de los alcaldes más veteranos en la provincia de Pontevedra, se veía obligado a abandonar la alcaldía en su legislatura más comprometida. El longevo regidor era entonces alcalde en minoría y gobernaba con los siete concejales de su grupo, Unión Condado-Paradanta, frente a una oposición formada por otros cinco ediles del PP, tres del BNG y dos del PSOE. Esa misma semana, Castro conocía un nuevo proceso judicial por el que el fiscal le reclamaba otros diez años de inhabilitación por la contratación ilegal de cerca de 60 funcionarios municipales. Algunos de ellos son familiares de concejales de Ponteareas y también de militantes del Partido Popular.

La nueva denuncia fue interpuesta por el Bloque Nacionalista Galego, que solicitaba, como acusación particular, más de mil años de inhabilitación para el regidor ponteareano. La intención era lograr que se juzgase, una a una, cada contratación supuestamente irregular realizada por el alcalde.

José Castro afirmaba tener la conciencia tranquila y se mostraba confiado en que los procesos judiciales abiertos no terminarían en condenas contra su persona.

Tras conocerse la noticia, PP, BNG y PSOE mostraba su satisfacción por la decisión del Gobierno. El portavoz popular, Salvador González, señalaba que «se abre un nuevo panorama político en Ponteareas» aunque puntualizaba, para quienes le convertían ya en el próximo alcalde del municipio, que «ponerse a hablar de acuerdos políticos es muy precipitado».

El 15 de septiembre se cumplía la sentencia. María Nava Castro Domínguez, de 31 años, se convertía en la nueva alcaldesa del Concello de Ponteareas. La investidura se celebró en un pleno tenso y abarrotado de público, donde aplausos y abucheos se sucedieron a partes iguales a medida que intervenían los distintos partidos. Nava Castro, hija de José Castro, recompensaba su decisión de abandonar el Parlamento gallego por lealtad hacia su padre cuando fue expulsado del Partido Popular.

La inhabilitación como alcalde no supuso la salida de la política de José Castro. Dos días después de la investidura de Nava Castro, el veterano político se hacía con las dos concejalías más importantes: Urbanismo y Economía y Hacienda. Además, José Castro se convertía en el portavoz de su grupo, una función que ya ejerció durante el pleno de investidura.

La polémica trayectoria política de José Castro se remontaba a la época franquista, cuando fue designado alcalde en 1968. Durante la transición, Castro pasó a formar parte de Alianza Popular y fue uno de los dirigentes más apoyados en su día por su presidente, Manuel Fraga. Con este partido se presentó a las elecciones municipales, que ganó consecutivamente por mayoría. Con frases históricas como «Ponteareas, camino de ser ciudad» o eslóganes como «Con Castro, Ponteareas imparable», su ascenso político se vio recompensado con el nombramiento de senador. Sin embargo, los problemas con la Justicia rompieron el estrecho lazo que mantenía con el PP, del que fue expulsado en 1998. En ese momento fundó Unión Condado Paradanta, partido con el que volvió a ganar en las urnas. «Falta de espíritu democrático» y «dictador nato» son algunas de las definiciones más utilizadas por sus enemigos políticos, mientras que sus defensores siempre han realzado que «trabaja por y para el pueblo».

Las elecciones del 2003, en las que volvió a presentarse con el partido independiente supusieron su adiós. Ofreció su retiro a cambio de que el PP apoyase a su hija, algo que no ocurrió y que propició la llegada de un gobierno de socialistas y nacionalistas. La situación no duró demasiado tiempo. En mayo del 2004, los concejales del Unión Condado-Paradanta y los del PP llegaron a un acuerdo para recuperar la alcaldía ponteareana. Salvador Solla asumiría el bastón municipal y Nava Castro se quedaría en a la sombra hasta que fue llamada por el Gobierno gallego. En la actualidad, es la secretaria xeral de Turismo de la Xunta.

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