La Porta do Sol sale ganando sin coches

El corte de tráfico supone un ensayo de peatonalización que está gustando a los vigueses


vigo / la voz

A falta de aún dos años para la conclusión de las obras del túnel de la Porta do Sol, la peatonalización ya es un hecho. Los ciudadanos disfrutan desde el inicio de las obras de un espacio sin el ruido ni el humo de los coches y sin preocuparse del riesgo de ser atropellados cuando cruzan de una acera a otra.

El corte de esta arteria tan importante de la ciudad para dar paso a las excavaciones supone ya un ensayo de la buscada humanización. Y según todas las personas preguntadas por La Voz, la medida está resultando muy acertada. La inmensa mayoría de los ciudadanos está a favor de que los peatones ganen todo el espacio desde la Porta do Sol hasta Pi y Margall.

Opinan que este céntrico tramo ya ha ganado desde el momento en el que el tráfico en la zona pasó a la historia allá por el mes de enero. «Estoy muy contenta. Trabajo aquí y tenemos menos ruidos», afirma Begoña, asidua de la zona. Del mismo modo, Pilar asegura que este espacio tiene ahora más calidad de vida. «La gente anda con mucha confianza. Vigo se ha renovado totalmente», asegura.

«Noto esta zona más tranquila. Creo que es un cambio para mejor al no haber tanto ruido», señala Alberto. Elena, en cambio, no está a favor de la peatonalización ni tampoco del túnel subterráneo. «No me molestan los coches, creo que aquí hay espacio para todos. Es una arteria muy importante. No estoy de acuerdo con la obra», afirma sentada en una cafetería de la Porta do Sol. Su amiga, en cambio, que también vive en la zona, opina lo contrario. «Desde que no pasan coches, duermo mejor», asegura.

Los comerciantes también están satisfechos con la medida, aunque, tras la crisis del coronavirus, creen que todavía es temprano para poder valorar los efectos de la eliminación del tráfico. «Nos está yendo bastante bien. Quitar el tráfico será beneficioso para la tienda, aunque las obras implican unas molestias a los vecinos», afirma Alba Díaz, de la tienda Nikis Galicia Style.

Juan Fernández atiende el puesto de venta de lotería de la Porta do Sol y es un firme convencido de los beneficios de la peatonalización en algunas zonas. Él mismo trabajaba en un negocio en la calle Príncipe cuando se eliminó el tráfico. Recuerda que muchas personas se echaron las manos a la cabeza cuando se aprobó la peatonalización. El tiempo no dio la razón a los agoreros y fue «lo mejor que se pudo hacer». De la misma forma, está convencido de que «en el futuro esta zona ganará mucho. No tienes más que ver que la Porta do Sol en Madrid».

Quienes peor llevan estas obras son los transportistas, a los que se les hace más difícil las tareas de carga y descarga. Elio, repartidor del Glovo, señala que, desde el punto de vista de su trabajo, resulta más incómodo. «La policía nos pone trabas para hacer las entregas en este sector. Tenemos que caminar tres o cuatro manzanas para llegar al destino final, tanto para la recogida como para la entrega», señala este venezolano que lleva dos años en España. La Policía Local le puso una multa de 45 euros la semana pasada por circular por la zona restringida. Sin embargo, como ciudadano, está a favor de las obras. «Tengo una niña pequeña y cuando paseo con ella resulta agradable poder caminar sin tener que estar pendiente de coches y motos. Depende del punto de vista por el que se mire puede ser algo favorable o no», afirma.

Los empresarios demandan un mayor control, puesto que hay vehículos que se saltan la prohibición de pasar y pueden constituir un peligro para los ciudadanos que circulan con despreocupación. «Por aquí pasan los coches que quieren. Habría que estipular unas horas de paso», asegura Fabricio, responsable de la cafetería Dona. Está a favor de la peatonalización, pero cree que no se puede valorar aún su efecto por la crisis sanitaria. «El ambiente real de esta plaza no lo podemos apreciar. Esto tendría que estar hoy en día a reventar de turistas y de trabajadores de oficinas que siguen en sus casas», afirma.

Mientras tanto, las obras de construcción del túnel continúan paradas. Las máquinas dejaron de funcionar durante el confinamiento. La empresa adjudicataria tuvo problemas porque muchos trabajadores dejaron de poder compartir sus vehículos para poder mantener la distancia social. Los trabajos se reanudaron tímidamente cuando el gobierno de Pedro Sánchez permitió continuar las actividades constructivas días antes de la Semana Santa.

Pero llegaron a un momento de no poder avanzar más, al no ser posible que, de acuerdo con la normativa, los técnicos de la obra puedan acceder al interior de los domicilios del entorno para colocar testigos. Estos dispositivos permitirán valorar cuando puedan colocarse el impacto de las obras en los edificios ante las reclamaciones que se puedan presentar en el futuro ante eventuales daños ocasionados por una obra tan compleja.

Una vez en la nueva normalidad, está previsto que los trabajos se reanuden pronto. Los responsables del proyecto han creado un protocolo anti grietas para subsanar las deficiencias que aparezcan en las propiedades que se encuentran dentro del radio de acción.

Los vecinos exigen que la entrada en los domicilios se realice con todas las garantías. «Que las obras se hagan bien y que no pretenda un señor indocumentado entrar por la puerta de tu casa para decir que viene de parte de una empresa y sin avisar. Las cosas hay que hacerlas bien y para eso tiene que haber una comunicación con el Concello para que, como mínimo, pidan permiso», afirma Rafael Ferradás, portavoz del colectivo de vecinos afectados por los trabajos.

Dificultades

Las obras del túnel de la Porta do Sol son una de las actuaciones más complejas y de difícil ejecución de la última década en la ciudad. El objetivo será crear esa gran plaza pública de encuentro ciudadano que Vigo nunca tuvo en sus dimensiones adecuadas. Para el alcalde, Abel Caballero, se trata de corregir un error histórico por no haberse diseñado en el transcurso de la historia una gran plaza pública como tienen otras ciudades españolas.

El soterramiento de la calzada permitirá crear una superficie de 8.000 metros cuadrados para uso peatonal. Este nuevo espacio contará con zonas verdes, nuevo mobiliario urbano e iluminación, e incluso una replica de las Cíes, según consta en el nuevo diseño que anunció el regidor socialista.

Las obras fueron adjudicadas a Civil Global y Gevora Construcción por un precio de 13,4 millones, sobre un importe de licitación de 17 millones de euros. La peatonalización de la Porta do Sol permitirá que Vigo disfrute de un gran lugar de esparcimiento público.

El inicio de las obras permite ya realizar un ensayo de la peatonalización, que está gustando a los vigueses por lo que supone de eliminación del ruido y la contaminación, si bien, a causa del covid-19, la zona no ha podido coger el auge propio de un espacio tan céntrico de la ciudad olívica.

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