La ría de Vigo cumple diez años de la operación Abuelo libre de pesca con dinamita

La Guardia Civil, que atajó el esquilme de sardinas a bombazos, considera hoy muy residual esta práctica


Vigo / la voz

La práctica de tirar de dinamita para atraer a la superficie las huidizas bandadas de sardinas, tan ilegal como peligrosa y destructiva, no ha desaparecido totalmente en Galicia. «Aún se registra algún caso muy de vez en cuando, pero es muy residual», confirmaron ayer a La Voz quienes, a día de hoy, mantienen activa la vigilancia en todos los puertos gallegos. La Guardia Civil trabaja para evitar que las imágenes de la vergüenza que hace diez años pusieron todos los focos en el puerto de Vigo con la operación Abuelo vuelvan a repetirse.

Este año toca un San Xoán con sardinas, pero sin hogueras y sin dinamita. La efeméride obliga a volver sobre la operación de la Guardia Civil que aquel día conmocionó al mundo de la pesca y a la sociedad en general al descubrir una realidad que muchos intuían o conocían pero que pocos se atrevían a denunciar: la pesca ilegal con explosivos. El 22 y el 23 de junio del 2010, la operación Abuelo puso nombre y apellidos a un nutrido grupo de personas que esquilmaban a bombazos el medio de vida de miles de familias de pescadores. Fueron trece los detenidos, acusados de un delito contra el medio ambiente y daño ecológico y de otro por tenencia y uso ilegal de explosivos.

La Fiscalía presentó acusación contra ocho de ellos (siete armadores y el presunto proveedor de la dinamita). Cuatro años después, un acuerdo con los acusados les evitó entrar en prisión. Consiguieron una importante rebaja de la pena, reconociendo los hechos que se les imputaban. Por ello solo fueron condenados a dos años y, por lo tanto, esquivaron la cárcel al carecer de antecedentes.

El estigma fue la pena más difícil de borrar, ya que eran personas muy conocidas. La operación Abuelo fue el detonante para que el sector se blindara. Así fue, posibilitando que la ría de Vigo celebre hoy una década sin dinamita. La mayoría de los patrones mayores de los principales pósitos de la zona no estaban entonces en el cargo. Iago Soto, patrón de la Cofradía de Pescadores San Francisco de Vigo, ni siquiera formaba parte entonces del colectivo que ahora dirige, pero aquel golpe y las imágenes de una de las jornadas más mediáticas de la década en el puerto vigués, perviven en la memoria colectiva y el mensaje ha calado.

«Aquelas foron prácticas ilegais, de xente con ambición e sen respeto algún polo medio e pola profesión», señala Soto. El marinero y biólogo destaca el impacto de aquella operación. «Eu non a vivín porque non estaba aquí, pero penso que serviu de advertencia e concienciación para todos. Hoxe en día ninguén na confraría deixaría de denunciar ou protexería a quen fixera algo así», apunta el patrón mayor.

La erradicación de la dinamita empezó en serio hace una década. «No lo viví en mi mandato, pero esas prácticas aquí no existen», indica la patrona mayor de Baiona, Susana González. Defiende la profesionalidad del sector, tanto en su pósito como en los demás. «Los profesionales del sector somos hoy por hoy los más involucrados en la salvaguarda y protección de los recursos y del medio marino», advierte. Tampoco la patrona de A Guarda, Silvia Crespo, había asumido aún el timón del pósito aquel San Xoán difícil de olvidar: «Aquela operación tivo moita repercusión, tanta como para acabar por fin cunha práctica ilegal que todos condenamos sempre, porque o sector protexe ó seu medio de vida», indica. Coinciden con ella el vicepatrón segundo de Redondela, Severino Diz, y los patrones de Arcade y Cangas. Este último, Javier Costa, apunta que es necesario concienciarse de que «ter unha pesca sostible ó longo do tempo» pasa por no agredir el medio.

Antes de ese 22 de junio del 2010 hubo meses de investigación a cargo del grupo de información de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 2 de Cambados, con miles de horas de grabaciones telefónicas, entrevistas y seguimientos que desembocaron en la última parte de la operación Abuelo. En el escrito de acusación, la Fiscalía consideraba que la dinamita era almacenada por los acusados para emplearla en la campaña de la sardina, y que la habían usado durante catorce años, entre 1996 y aquel día del 2010 en el que desembarcaron más de medio centenar de guardias civiles de las distintas especialidades en el puerto de Vigo. Utilizando el explosivo capturaron 2.000 kilos de sardina los días 21 y 22 de junio del 2010 frente a las costas de A Guarda mediante una práctica ilegal que ponía «en riesgo la seguridad pública».

La operación se desarrolló de forma paralela en Portonovo y en varias fincas de Adina, en Sanxenxo. Los dos últimos arrestos se produjeron cuando cayeron en O Morrazo y Arbo quienes traían los explosivos de Portugal.

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