«Había necesidad de nuestros servicios, pero hubo clientes que se inhibieron por miedo a contagiarse»

Begoña Rodríguez Sotelino
b. r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Oscar Vázquez

Rafael Piñeiro es el director de Adom Servicios Geriátricos Vigo

21 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Rafael Piñeiro es el director de Adom Servicios Geriátricos Vigo, una de las empresas que desarrollan programas individualizados de atención personal, doméstica, de apoyo psicosocial, familiar y relaciones con el entorno, prestados en el domicilio de una persona discapacitada o dependiente en algún grado. Aunque ellos, con una plantilla que ronda los 30 empleados, siguieron prestando servicio durante la crisis del coronavirus, muchos clientes se inhibieron a la hora de solicitar sus prestaciones por miedo a contagiarse. La Xunta de Galicia ha puesto en marcha el programa de ayudas económicas para contribuir a costear las facturas de la ayuda a domicilio que muchos necesitan, al seguir cerrados los centros donde recibían terapias activado.

-¿Se ha notado ya?

-Esta semana ya hemos tenido una ampliación de servicios. Pero hemos de reconocer que ha sido un pequeño repunte, que sabemos que va a aumentar. Ahora no ha habido tiempo material porque salió publicado el pasado viernes. Las familias está tratando de enterarse de cómo pueden acceder a ello y también haciendo una previsión de sus necesidades, consultando a los trabajadores sociales, etcétera. Anteriormente, durante la pandemia no se ha notado tanto porque ha habido muchos servicios que se estaban haciendo pero debido a que los familiares volvieron a sus casas porque sus centros de trabajo habían cerrado, se dedicaron a cuidarlos ellos, sobre todo con el fin de que hubiese un menor porcentaje de posibilidades de contagio al evitar la entrada de otras personas en las casas.

-Aún así, habrá habido usuarios que pese a que les diese miedo la posibilidad de contagiarse, no habrán tenido elección si necesitaba ayuda asistencial, ¿no?

-Sí, claro, y ahí estuvimos porque es un servicio esencial. Todos los trabajadores siguieron dados de alta y no hicimos ningún ERTE. Trabajamos todo lo que hemos podido. Dadas las circunstancias, hubo momentos en que hubo que hacerles a varios trabajadores las pruebas del covid-19, ya que, lógicamente, a la mínima sospecha activábamos los protocolos. Tuvimos a siete empleados en esas circunstancias, de baja esperando los resultados, por seguridad, que dieron todos negativo. Mientras, fueron sustituidos por otros, pero el bajón en la demanda fue notable. En nuestro caso, lo podemos cuantificar en más de un 30 %. No al principio, pero hubo momentos, más adelante, en que llegó a ser superior. En mayo empezamos a recuperar la actividad y en junio ya se puede decir que volvimos a la normalidad.

-¿Qué tipo de servicios ofrecen?

-Desde aseos a labores domésticas, asistencia de estimulación cognitiva para pacientes con alzhéimer o con cánceres terminales, recuperaciones en caídas como roturas de cadera... En los pueblos nos piden labor doméstica y en las ciudades los requerimientos son más especializados aunque en nuestra empresa todo el personal está titulado ya sea para asistencia sanitaria o auxiliar de enfermería, pero buscamos el personal cualificado adecuado a cada necesidad.

-Aunque es una empresa privada, ¿tienen algún convenio con la administración?

-Somos una empresa privada con 17 años de experiencia pero sí, mantenemos convenios con la Xunta de Galicia porque somos empresa homologada para asistencia a la dependencia. Por ejemplo, en el caso del bono cuidado con motivo del covid-19, hay varias cláusulas para poder utilizarlo e incluye diversos casos. Por ejemplo, si el cuidador habitual precisa una reducción de jornada, o si se necesita una ampliación del servicio que presta el cuidador habitual al no poder llevar a la persona enferma al centro de día. Esa nueva línea de ayuda de 500 euros mensuales de la Xunta que se extiende hasta que vuelvan a abrir los centros tienen un plazo para solicitarla de un mes, hasta el 13 de julio.

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