Povisa empieza la reforma de sus urgencias para terminarla en verano

El servicio mantendrá dos circuitos como los que se han usado para separar a los posibles enfermos de covid de los demás pacientes


Vigo / la voz

El Hospital Povisa va a aprovechar la desescalada para acelerar en la renovación de sus urgencias. Hace dos años se había ejecutado la mitad de la reforma y desde entonces estaba pendiente de completarse. La modernización del edificio sanitario es una de las prioridades del Grupo Ribera Salud desde su desembarco, en diciembre, pero la explosión de la pandemia del coronavirus dejó en el aire las inversiones en infraestructura. Ahora que el patógeno está en retirada, el grupo aprovcha para retomar el proyecto con el objetivo de que el hospital privado vigués tenga unas urgencias nuevas para el otoño.

Las obras comenzaron esta semana y durarán 14 más, si todo va según lo previsto, confirma un portavoz. Los planes ya se presentaron a la plantilla. Estos plazos llevan la finalización de las obras a mediados de septiembre. Se espera que sean meses de una actividad moderada, puesto que la afluencia de pacientes a los servicios de urgencias se ha visto notablemente mermada por el confinamiento, aunque ahora está volviendo a repuntar.

Las obras tendrán que compaginarse con el mantenimiento de la actividad. Povisa es el hospital de referencia para 135.000 personas adscritas al Sergas más varios seguros privados y tiene más de 200 urgencias cada día. Normalmente, el verano es el momento en que los hospitales hacen obras, porque baja la actividad. En este caso, además, coincide la bajada en la circulación del coronavirus y el previsible rebrote hacia el otoño. Así que las obras solo podían ser ahora.

Durante la epidemia, las urgencias de Povisa, igual que las del resto de hospitales, se partieron en dos, para tratar por un lado a todos los enfermos con síntomas de infección respiratoria -que, por defecto, se consideraban sospechosos de padecer el covid-19- y por el otro a todos los demás, y evitar contagios. Las nuevas urgencias de Povisa consolidarán esa estructura con dos circuitos. Pero no solo pensando en la epidemia de este año y en sus posibles réplicas, sino para garantizar la seguridad de los pacientes si en el futuro hace falta para cualquier otra enfermedad, según explica una fuente oficial del centro sanitario.

Tras la reforma, el servicio mantendrá diez puestos de atención y cuatro boxes cerrados, con capacidad para aislar pacientes y con presión positiva o negativa según lo necesite el enfermo. El proyecto contempla que todos los puestos de atención tengan sistemas de telemetría que permitan monitorizar a los pacientes. Esto evitará tener que mover aparataje por el servicio cuando haga falta controlar las constantes de los enfermos a distancia. Además, se crearán dos puestos de reanimación para las emergencias.

Las urgencias de Povisa tendrán mejoras también para el personal, con un nuevo control de enfermería que permita ver a todos los pacientes y con una sala de descanso y otra de trabajo. También se reforzará la seguridad, ya que el control de los guardas que estaba en la calle Salamanca, en la entrada principal del centro sanitario, se trasladará a las urgencias, que sirven de puerta de entrada para cientos de pacientes cada día más sus acompañantes.

El hospital también aprovechará para modificar la estética de la fachada y llevar a la zona de urgencias, que está en la calle Barcelona, la envolvente negra que ya recubre otras zonas del edificio.

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